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Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán concluyeron sin acuerdo y con un endurecimiento de posiciones que vuelve a tensionar el escenario internacional. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, confirmó su salida de Islamabad tras el rechazo iraní a las condiciones planteadas por la administración de Donald Trump.
El desenlace se produjo luego de una extensa jornada de conversaciones que se prolongó durante 21 horas. Antes de abordar el Air Force Two, Vance fue categórico sobre el resultado de la misión diplomática. “Regresamos a casa sin el consenso esperado. Nos retiramos dejando sobre la mesa una propuesta simplificada que representa nuestra última y mejor oferta. La pelota está ahora en el campo de Teherán; ellos decidirán si aceptan un futuro sin armas nucleares”, afirmó.
Postura de fuerza y rechazo iraní
Desde Washington, el presidente Donald Trump respaldó la línea adoptada por su vicepresidente y relativizó la falta de acuerdo. “Si hay acuerdo o no, me es indiferente. La realidad es que ya hemos ganado. Militarmente, los hemos derrotado”, sostuvo ante la prensa en la Casa Blanca.
La respuesta iraní no tardó en llegar. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baqaei, cuestionó las condiciones planteadas por Estados Unidos y denunció “peticiones ilegales” y “demandas desmedidas”. Según expresó, cualquier avance diplomático dependerá de que Washington respete la soberanía iraní y abandone lo que calificó como exigencias unilaterales.
Un diálogo inédito en un contexto crítico
Más allá del resultado, las conversaciones en Islamabad marcaron un hecho inusual en la relación bilateral. Por primera vez desde la ruptura diplomática tras la Revolución Islámica de 1979, representantes de alto nivel de ambos países mantuvieron un contacto directo sin intermediarios.
El encuentro se desarrolló en un contexto regional altamente volátil, atravesado por la disputa en torno al Estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético global— y por la creciente incertidumbre en los mercados internacionales.
La delegación estadounidense estuvo encabezada por Vance, junto a los asesores Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras que Irán estuvo representado por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el canciller Abbas Araghchi.
Pakistán, mediador clave y futuro incierto
El gobierno pakistaní desempeñó un rol central como anfitrión y garante de la seguridad de las delegaciones, facilitando las condiciones para un diálogo que se extendió durante más de quince horas en su tramo final.
Pese al fracaso, Washington dejó sobre la mesa una propuesta que definió como su “última y mejor oferta”, lo que abre un interrogante sobre la posibilidad de retomar las negociaciones en el corto plazo. Por ahora, el resultado en Islamabad deja un escenario abierto, en el que la diplomacia quedó en suspenso y la tensión internacional volvió a escalar.