A casi cinco meses de haber asumido la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, atraviesa una creciente crisis política que, entre otros temas urgentes, le dificulta obtener apoyo en el Congreso a su proyecto dereforma previsional.

A eso se le suma una encuesta entre economistas que hoy mostró nuevos mínimos en las expectativas de crecimiento para este 2019, tras lo cual el mandatario evaluó oportuno hacer propaganda a favor de las reformas que impulsa el ministro de Economía, Paulo Guedes.

Aludió para ello al lema de la insignia brasileña, "orden y progreso", al afirmar que "la Nueva Previsión es la puerta de entrada para el progreso de Brasil".

"Es con su aprobación que se viabilizan diversas otras acciones económicas benéficas para el país, como la Reforma Tributaria, que pretendemos presentar poco después", y de la que evaluó que es un "deseo apremiante" para todos los brasileños.

Poco antes, el Banco Central de Brasil publicó el último sondeo Focus -la encuesta que realiza cada semana entre unas 100 instituciones financieras-: consignó la 12ª caída consecutiva de la previsión de crecimiento del PBI para 2019, del 1,45% al 1,24%.

Hace sólo cinco semanas, la lectura fue de 1,95%, y en enero, a poco de asumir Bolsonaro, de 2,55%. En ese sentido, el propio Guedes reconoció días atrás que las perspectivas de crecimiento para 2019 serán menores -dijo 1,5%- al 2,5% que estimó a comienzos de año.

La creciente incertidumbre en torno a la reforma al sistema de pensiones, que apunta a generar u$s 303.000 millones en ahorros durante la próxima década, pesó en gran medida en la confianza de las empresas y los inversores.

Para 2020, el punto medio de las expectativas para la economía brasileña permaneció en el 2,50%, en el que está hace cinco semanas. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) divulgará el PBI del primer trimestre el próximo 30 de mayo, que el Banco Central días atrás estimó con una baja del 0,68%.