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El precio internacional del petróleo experimentó este jueves una nueva jornada de marcada volatilidad.

El crudo Brent llegó a cotizar a u$s 126,41 por barril durante la sesión asiática, su nivel más alto desde el 9 de marzo de 2022, para luego recortar parte de esas ganancias y ubicarse en torno a los u$s 115,98. El contrato de julio, el más activo del mercado, retrocedía 51 centavos, un 0,5%, hasta los u$s 09,93 por barril.

El West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, también registró fuertes movimientos. Luego de avanzar casi un 7% el miércoles, el jueves sumaba un 3% adicional para situarse en u$s 110,09 por barril durante la apertura de los mercados asiáticos.

El principal motor de la escalada fue la creciente preocupación por el estrecho de Ormuz, el paso estratégico por el que transita aproximadamente una quinta parte del crudo mundial. El estrecho permanece bloqueado desde fines de febrero, en el marco de la guerra entre Estados Unidos e Irán que estalló el 28 de ese mes.

La tensión se intensificó luego de que un alto funcionario de la Casa Blanca señalara que el presidente Donald Trump mencionó ante líderes del sector petrolero la posibilidad de que el bloqueo naval impuesto a los puertos iraníes se extienda “durante varios meses”.

El propio Trump declaró al portal Axios que “el bloqueo es algo más efectivo que los bombardeos. Se están asfixiando”, y advirtió que la acción no cesará hasta que Irán acepte negociar un acuerdo sobre su programa nuclear.

EFE

El portal Axios informó además, citando fuentes no identificadas, que Trump tenía previsto recibir el jueves un informe sobre planes para una serie de ataques militares contra Irán, con el objetivo de presionar al régimen iraní para que regrese a la mesa de negociaciones nucleares.

El petróleo cae tras tocar máximo de cuatro años

En ese contexto, Tamas Varga, analista de la correduría petrolera PVM, señaló que la posterior caída de precios —que se produjo sin ningún catalizador evidente— era coherente con la mayor volatilidad que caracteriza al mercado desde el inicio del conflicto.

“Simplemente resume la naturaleza impredecible del comercio en el mundo de Trump”, indicó. Los operadores confirmaron, con datos de LSEG, que dos grandes órdenes de venta de Brent de junio se ejecutaron poco antes de las 9:30 GMT, lo que contribuyó al recorte de precios.

Los estrategas de ING Bank, Warren Patterson y Ewa Manthey, también advirtieron sobre el impacto del estancamiento diplomático: el rechazo de Washington a la propuesta iraní de reabrir el estrecho de Ormuz como primer paso antes de tratar el tema nuclear está generando en el mercado una pérdida de expectativas de una rápida reanudación de los flujos de crudo.

Stephen Innes, de SPI Asset Management, fue más preciso sobre el alcance del problema: “El contexto geopolítico no muestra signos de calma. Las capacidades de almacenamiento están saturadas en el Golfo, las exportaciones son limitadas y el riesgo ya no se limita a la simple pérdida de suministro, sino que ahora abarca la caída duradera de la producción”, sostuvo.

La semana previa había mostrado una escalada progresiva. El lunes, tras un fin de semana sin avances en las negociaciones —y luego de que Trump cancelara el viaje de su delegación a Pakistán para reunirse con representantes iraníes—, el Brent subió un 2,75% hasta los u$s 108,23. El martes volvió a avanzar un 2,7%, hasta los u$s 111,2 por barril. El miércoles consolidó una nueva suba de casi el 7%.

Los mercados bursátiles asiáticos reflejaron el impacto del contexto geopolítico: Tokio y Hong Kong cayeron un 1,2% cada uno, mientras que Shanghái, Singapur, Wellington y Taipéi registraron leves ganancias.