

La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, asumirá el sábado junto a un gabinete formado a la sombras de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, pero con impronta femenina.
Con el desafío de mantener el éxito de su popular mentor, Rousseff, una pragmática que se convertirá en la primera mujer elegida para gobernar el país, se ha rodeado de ministros moderados, muchos de ellos hombres de confianza del gabinete de Lula, como el ministro de Hacienda Guido Mantega, o bien provenientes de las filas del Partido de los Trabajadores (PT), lo que indicaría una política de continuidad en varias áreas. Pero también llamó a respetados tecnócratas para ocupar puestos clave, como el del presidente del Banco Central, Alexandre Tombini, quien asumirá en lugar de Henrique Meirelles.
El nuevo gabinete tendrá finalmente 37 carteras y no 38, ya que Dilma desistió, por ahora, de crear una Ministerio de Infraestructura. De ese total, el PT dirigirá 17 ministerios y será el de mayor peso en el gobierno. Le seguirá en importancia el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), con seis carteras.
La presencia femenina estará reforzada: el número de ministras pasará de las actuales tres a nueve, incluida la futura ministra de Planeamiento, Miriam Belchior, quien se encargó del PAC en el gobierno de Lula.
El comando de la economía seguirá en manos de hombres de Lula. Mantega, quien ayudó a supervisar la más vigorosa expansión económica de Brasil en más de dos décadas, ha prometido una estricta disciplina fiscal en el 2011, de modo que se pueda cumplir con la meta de superávit del 3,3% del PBI y reducir la tasa de interés.
Tombini, actualmente director de regulación financiera del Banco Central, es un experimentado combatiente de la inflación que se cree que no cederá a la presión política y continuará con la política monetaria conservadora. Bien considerado en los mercados financieros, tuvo un rol fundamental en 1999 al ayudar a diseñar el actual esquema de fijar metas de inflación, que Rousseff ha prometido mantener.
Hombre fuerte
En el campo político, el hombre fuerte en el gobierno de Rousseff será el ex ministro de Hacienda de Lula, Antonio Palocci, quien ocupará la jefatura de Gabinete y es considerado como una de las figuras más pro-mercado en el PT.
Antonio Patriota sucederá a Celso Amorim como canciller. Diplomático de carrera, se espera que continúe con la política exterior actual, aunque podría ser menos confrontativo en temas como Irán.
Al mando del ministerio de Industria estará Fernando Pimentel, quizás el asesor en el que más confía Dilma por ser uno de sus viejos compañeros de lucha contra la dictadura. Es considerado moderado en política monetaria y respalda metas flexibles para el superávit.
En tanto, Lula se adelantó ayer a su sucesora y anunció que el economista José Sergio Gabrielli continuará al frente de la estatal Petrobras.










