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El ayatolá Alireza Arafi es uno de los religiosos más influyentes del establishment clerical iraní y actualmente integra el consejo interino que asumió las funciones de liderazgo tras la muerte del líder supremo, Alí Khamenei. Su trayectoria combina cargos religiosos, académicos y políticos dentro de las principales instituciones de la República Islámica.

Formación y origen

Arafi nació en 1959 en Meybod, en la provincia de Yazd, en el centro de Irán. Proviene de una familia religiosa: su padre, Mohammad-Ebrahim Arafi, fue un clérigo cercano a círculos vinculados al ayatolá Ruhollah Khomeini, fundador de la República Islámica tras la revolución de 1979.

Realizó su formación religiosa en Qom, principal centro del clero chiita en Irán. Allí cursó estudios avanzados de jurisprudencia islámica, filosofía y teología, además de formarse en árabe e inglés y completar estudios en matemáticas y filosofía.

En la jerarquía religiosa chiita alcanzó el rango de ayatolá, título reservado para clérigos que poseen autoridad para interpretar la ley islámica.

Ascenso dentro de las instituciones religiosas

Arafi consolidó su influencia a través del sistema educativo religioso iraní. En 2008 fue designado presidente de Al-Mustafa International University, una institución con sede en Qom dedicada a la formación de estudiantes religiosos provenientes de decenas de países.

El propio centro educativo definió su misión como la de “formar eruditos islámicos y difundir las enseñanzas del islam chiita en el mundo”, una tarea que la República Islámica considera parte de su diplomacia religiosa.

Posteriormente fue nombrado director del sistema nacional de seminarios religiosos de Irán, cargo desde el cual supervisa la red de centros de estudios teológicos del país. También fue designado imam de la oración del viernes en Qom, uno de los puestos religiosos más relevantes dentro del clero iraní.

Roles políticos en el sistema de poder iraní

Además de su trayectoria clerical, Arafi ocupa posiciones en los principales órganos políticos del sistema iraní.

Desde 2019 integra el Consejo de Guardianes, uno de los organismos más poderosos del país. Este órgano tiene la función de revisar la legislación aprobada por el Parlamento y supervisar las elecciones, incluida la aprobación o veto de candidatos.

También es miembro de la Asamblea de Expertos, el cuerpo compuesto por 88 clérigos que posee la autoridad constitucional para elegir —y en teoría supervisar— al líder supremo de Irán.

Su presencia simultánea en estas instituciones refleja su inserción en el núcleo religioso-político del sistema creado tras la revolución de 1979.

Designación en el consejo de liderazgo interino

Tras la muerte de Khamenei, las autoridades iraníes activaron el mecanismo previsto en el artículo 111 de la Constitución, que establece la formación de un consejo temporal para ejercer las funciones del líder supremo hasta que se designe un sucesor.

El portavoz del Consejo de Discernimiento del Sistema explicó que el organismo designó a Arafi para integrar ese órgano en representación del Consejo de Guardianes. Según la comunicación oficial, la medida busca “garantizar la continuidad del liderazgo del sistema sin interrupciones hasta que la Asamblea de Expertos elija al líder permanente”.

El consejo quedó integrado por tres figuras:

el presidente Masud Pezeshkian,

el jefe del Poder Judicial Golamhosein Mohseni Ejei,

y el propio Arafi como representante clerical.

Influencia y perfil político

Analistas y observadores del sistema iraní suelen ubicar a Arafi dentro del sector conservador del establishment religioso, cercano a la línea política del liderazgo clerical dominante. Su carrera se desarrolló principalmente dentro de las instituciones religiosas y educativas del Estado, más que en el aparato militar o de seguridad.

Su cercanía a centros clave del poder clerical —como Qom, la Asamblea de Expertos y el Consejo de Guardianes— lo convirtió en una figura con peso institucional dentro del régimen, aunque con menor exposición pública que otros dirigentes iraníes.

Un actor clave en la transición

En el contexto de la crisis abierta por la muerte de Khamenei, la presencia de Arafi en el liderazgo provisional refleja el peso del clero en la arquitectura del poder iraní.

Mientras el consejo ejerce las funciones de mando, la decisión final sobre el sucesor recaerá en la Asamblea de Expertos. Hasta entonces, Arafi forma parte del reducido grupo encargado de sostener la conducción política de la República Islámica en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.