Alemania: ¿Adiós a Merkel y giro a la izquierda? Leve ventaja de los progresistas del SPD sobre los conservadores

El SPD supera al ofcialismo de la CDU, el partido de Angela Merkel, pero sin mayoría propia todo apunta a que los partidos estarán obligados a formar una coalición de gobierno.

Alemania fue a las urnas en una elección sin precedentes para definir quién será el sucesor de la canciller Angela Merkel. Aunque el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) aventajaba levemente al oficialismo de la Unión Democrática Cristiana (CDU), es probable que las negociaciones para nombrar al próximo canciller demoren meses.

Las principales proyecciones daban al SPD con una leve ventaja sobre la CDU (y su socio de BavariaCSU), aunque con una diferencia muy ajustada: 26% del SPD vs. 24,5% de la CDU/CSU, según ZDF; y 24,9% a 24,7%, según ARD. Ninguno de los principales partidos obtuvo votos suficientes para una mayoría propia.

Si los números se confirman, los socialdemócratas y los Verdes (Grüne) habrán mejorado sus números respecto a las elecciones de 2017, pero la CDU habrá sufrido una fuerte caída. Por otra parte, los ultraderechistas de AdF (Alternativa para Alemania) tendrían un retroceso de casi dos puntos, mientras la izquierda de Die Linke apenas supera el 5% necesario para entrar al Parlamento.

Siguiendo los pronósticos, ninguno de los candidatos habría logrado romper el techo del 30%, es decir que el próximo canciller de Alemania saldrá de un partido con menos de un tercio de apoyo. Las elecciones también son síntoma del fragmentado mapa político alemán y todo indicaría que el país se encamina, por primera vez en décadas, hacia una coalición de tres partidos con los Verdes y los liberales (FDP), que quedaron en tercer y cuarto lugar respectivamente, como claves para formar gobierno.

Tampoco se descarta, aunque por ahora parece más lejana, la posibilidad de una nueva gran coalición entre el SPD y la CDU, como la que gobernó hasta ahora.

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Se espera que el SPD y la CDU empiecen mañana mismo su operativo de seducción para tentar a los Grüne (cerca del 14%) y al FDP (cerca del 12%), aunque probablemente el proceso para nombrar al sucesor de Merkel llevará meses. Ahora se iniciará una serie de negociaciones exploratorias que luego darán paso a conversaciones más formales, con el objetivo de crear la coalición de gobierno. Una vez que esté definida, entonces los partidos nominan al canciller y se somete a votación en el Bundestag.

Ninguno de los partidos considera hacer una alianza con la ultraderecha de AfD, que quedó en el quinto puesto con algo más del 10%.

Alemania decide si la era post-Merkel comienza con un giro a la izquierda

"Muchos votaron por el SPD porque quieren que el próximo canciller de Alemania se llame Olaf Scholz", dijo el candidato socialdemócrata. Si bien los alemanes no eligen directamente al canciller, su desempeño en las elecciones lo hacen ver como el próximo sucesor de Merkel.

Scholz es el vicecanciller y ministro de Finanzas de Alemania. Su gestión económica durante la pandemia, con la inyección de miles de millones de euros en ayuda para hogares y empresas, y su eficacia en el manejo de la crisis, le sirvieron para compensar la falta de carisma que muchos le cuestionan.

Sin embargo, ha logrado proyectarse como un símbolo de estabilidad en tiempos agitados, y consiguió mejorar su popularidad -y la de su partido- en la recta final de la campaña.

Del otro lado, el candidato del oficialismo, Armin Laschet, no se rinde y dijo que su partido hará "todo lo posible para formar un gobierno liderado por los conservadores", aunque admitió que no estaba satisfecho con los resultados. De hecho, es una de las peores perfomances de la CDU en años, y el secretariogeneral del partido, Paul, Ziemiak, planteó el escenario para una coalición de tres partidos (llamada Jamaica, por los colores de la CDU, los Verdes y los liberales).

Laschet gobierna Renania del Norte-Westfalia, el Land (estado federado) más poblado de Alemania, algo que, al menos en teoría, le sumaba credenciales a su candidatura de canciller. Sin embargo, Laschet, un aliado histórico de Merkel en la CDU, no ha logrado canalizar la popularidad de la canciller, a pesar del impulso que Merkel le dio en el último tramo de la campaña.

En los últimos meses, la perfomance de Laschet estuvo marcada por una progresiva caída en las encuestas. Su postura poco definida respecto a los temas de gestión, su mal desempeño en los debates y una serie de errores, lo hicieron bajar 10 puntos en algo más de dos meses. Entre otras cosas, fue muy criticado por sus risas durante una conferencia de prensa por las trágicas inundaciones de julio, en las que murieron 190 personas y se perdieron miles de millones de dólares en daños.

Estas elecciones no sólo marcan el fin de la era Merkel, sino que algunos conservadores temen que su partido haya dejado de ser el más fuerte de Alemania. El rumbo que tome el gobierno, especialmente si da un giro hacia al progresismo, será fundamental no sólo para el país sino para el resto de Europa: Alemania concentra el 40% de la producción industrial del bloque y es la mayor economía de la eurozona.

Si bien la economía alemana mejoró durante los 16 años de gobierno de Merkel, el nuevo gobierno tendrá que abordar los problemas que deja la canciller, como el envejecimiento de las infraestructuras y la falta de inversión en tecnologías digitales. El problema más acuciante es independizar su industria automovilística y su sistema energético de los combustibles fósiles sin desestabilizar la economía.

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