Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Campos de concentración, torturas y muerte: la situación de los gays en Chechenia

A principios de abril trascendió, por la publicación de una noticia en el diario ruso Novaya Gazeta, que en la república del Cáucaso Norte había centros clandestinos de detención en donde encerraban a varones homosexuales. El Cronista habló con Nikita Safrónov, periodista y activista de derechos humanos en Rusia, que contó qué está sucediendo en ese país. 

Campos de concentración, torturas y muerte: la situación de los gays en Chechenia

Las primeras noticias sobre la existencia de campos de concentración en Chechenia fueron publicadas por el diario ruso Novaya Gazeta a principios de abril. La información era poca, cerrada, y se volvía difícil distinguir si, en un contexto cada vez más hostil por la continua viralización de noticias falsas, lo que circulaba en algunos diarios extranjeros eran datos ciertos. Con el correr de los días, tanto las autoridades de la república caucásica como el Gobierno ruso se vieron obligados a referirse al tema, y así se convirtió en un tema de la agenda internacional.

Una de las primeras autoridades en hacer declaraciones fue el vocero de Chechenia Alvi Karímov. Las palabras del funcionario checheno causaron estupor: dijo que en su país no podían matar gays porque, directamente, no existían. Y que, si existiesen, sus familiares los hubieran mandado a algún lugar "del que no se puede volver".

De acuerdo con los reportes del diario ruso que siguió el caso, la Red Rusa LGTB comenzó a recabar información y denuncias de testigos de detenciones o sobrevivientes de los campos de concentración, y lograron contabilizar por lo menos tres hombres asesinados, pero no es un número definitivo porque no se sabe cuántas personas fueron detenidas ni qué pasó con ellas luego de ser liberadas, o si fueron liberadas. 

La Organización de Naciones Unidas se sumó a la partida de repudios, condenó la persecución y acusó a Chechenia de cometer serias violaciones de las leyes internacionales de derechos humanos.

"Yo no oculto mi nombre. Esta es la quinta entrevista que doy. Mañana no sé si me despierto", dijo, casi al pasar, Nikita Safrónov, periodista y activista de derechos humanos en Rusia, en diálogo con El Cronista.

- ¿Cuál es hoy la situación de las personas homosexuales en Rusia?

- Es un país homófobo que está teniendo algo de progreso.  Por ejemplo, yo vivo en Moscú, soy abiertamente gay pero no tengo problema con nadie. También estoy en un ambiente en donde soy aceptado aunque no suele ser lo más habitual.  Pero no está prohibido ser gay. No te pueden penalizar por besar a tu pareja en la calle, por ejemplo.  Lo que la ley prohíbe es la “propaganda homosexual”, que puede ser desde una marcha hasta cualquier manifestación abiertamente gay. Para organizar alguna manifestación, hay que pedir permiso a las autoridades y muy probablemente no te lo autoricen. Lo que suelen decir es que no puede haber niños cerca de este tipo de movilizaciones. En el caso de que de todas formas se haga la marcha sin la autorización, te multan con dinero.  

-¿Hay militancia LGTTTBIQ?

- Sí, hay. Pero no es muy fuerte, porque es muy difícil competir contra la publicidad estatal, que tiene campañas que dicen, por ejemplo, “ser gay no es normal”. Es muy fuerte y potente. 

- ¿Cómo es la situación política?

- No hay diversidad política. Existen cuatro partidos (Rusia Unida, partido gobernante; Rusia Justa; el Partido Comunista y el Partido Liberal Demócrata) pero son una especie de satélites del partido gobernante. No existe pensar de manera diferente, porque los partidos que tienen una línea distinta no llegan al Parlamento. Te voy a dar un ejemplo. El autor de la ley que prohíbe la “propaganda homosexual”, Vitaly Milónov, dijo en una entrevista que “los fascistas eran originalmente gays”. Después cambió de opinión y dijo que los fascistas también son liberales. Eso dicen algunos políticos que actualmente tienen cargos en la DUMA (parlamento ruso).

-¿Qué pasa en Chechenia?

- Primero que nada me parece importante contextualizar un poco. Chechenia es una de las 85 regiones que tiene la Federación Rusa. Está en el Cáucaso Norte y es una república mayoritariamente islámica. Es un claro ejemplo de un Estado adentro de otro Estado. El presidente, Ramzán Kadyrov, puede hacer lo que quiere. Es el dueño del país. Su palabra es la ley. Los chechenos lo llaman “Padishah”, que podríamos traducirlo como “zar” (N.R: también podría ser “el gran rey”).  Si bien tiene un Parlamento, en las últimas elecciones Kadyrov fue elegido con el 98% de los votos, así que no hay competencia política.

- ¿Qué está pasando con los gays allí?

- Todo comenzó en febrero de este año. La primera versión sobre el motivo de la cacería de gays no fue cierta, porque con el tiempo nos enteramos, gracias a los reportes de los defensores de los derechos humanos de Chechenia, que todo comenzó cuando apresaron a un vendedor de drogas. A raíz de su detención, le revisaron el móvil y allí la Policía encontró videos porno gays y aplicaciones de redes sociales para homosexuales, como Grindr. El jefe de la Policía chechena, al que llaman despectivamente “Lord”, se indignó con esto porque en Chechenia ser gay es inaceptable, así que ordenó la detención de homosexuales. A esto lo hicieron a través de Grindr y otras redes sociales, utilizándolas para concertar citas con hombres, y también por la lista de contactos de los móviles de quienes iban deteniendo. Así apresaron a cientos de gays, no sabemos cuántos aún, y sospechosos de ser gays, aunque no lo fueran.

- ¿Está prohibida la homosexualidad en Chechenia?

- No hay ninguna ley que prohiba la homosexualidad. Todas las detenciones fueron ilegales y extrajudiciales. El Estado checheno rompió completamente con la ley.  

- ¿Qué pasó con las personas que detuvieron? ¿A dónde los llevaron?

- Ni siquiera estamos seguros de que haya sido la Policía quien hizo las detenciones, porque también hay información de que  fue una unidad especial, porque lo que hicieron fue tan violento que hay dudas de que sean policías.

-¿Hay campos de concentración, como trascendió?

-Sí. Hay por lo menos dos, pero como es todo ilegal y no hay información, puede haber más.  Hasta ahora tenemos tres muertes confirmadas. Uno de ellos fue devuelto a su familia adentro de un saco, solo estaban sus huesos. Ni siquiera fue entregado su cuerpo completo.

-¿Hay sobrevivientes? ¿Qué pasa con ellos?

-Sí. Los que lograron salir de allí contaron que los torturaron, los golpearon e incluso fueron violados con botellas.  El tema con los sobrevivientes es que a muchos, por más que puedan salir con vida, luego se enfrentan a su familia. En Chechenia existe una tradición muy antigua, el “asesinato de honor”, que habilita a matar a un miembro de la familia para lavar la deshonra que los familiares consideran que pudiera haber causado. Esto, lógicamente, no está permitido por ley, porque Chechenia está subordinada a la ley rusa, pero hay relatos de sobrevivientes que vieron que, cuando un hombre fue liberado, su familia lo esposó y no volvieron a verlo más. Es completamente ilegal, pero hay reportes de que están produciéndose estos crímenes de “honor”. También hay información de que, al ser liberados por la Policía, los agentes le preguntaban a la familia: “¿Lo matan ustedes o lo matamos nosotros?”.

-¿Qué hacen las autoridades de Chechenia y de Rusia sobre estas denuncias?

-No hacen nada. Cuando nos enteramos de esto, un grupo de activistas y organizaciones, entre ellas la Red Rusa LGTB, nos convocamos de urgencia para elaborar un plan de acción. Les pedimos a las autoridades chechenas que den alguna explicación sobre al asunto. Jeda Sarátova, miembro del Consejo de Derechos Humanos de Chechenia, dijo en un primer momento que si en ese país mataban a una persona gay, la sociedad no lo condenaba, y que si ella misma recibía información de muertes no lo hubiera investigado. Después se desdijo, y trató de justificar esta declaración diciendo que cuando declaró esto no estaba “mentalmente sana”.  El portavoz de Chechenia, Alvi Karímov,  dijo que son “absolutas mentiras” porque no existen los gays en el país, y que si existiesen su propia familia los hubiera enviado a un lugar del que no sería posible volver.

En Rusia, el portavoz de Putin, Dmitri Peskov,  dijo que no tenían información y que este tema no formaba parte de la agenda de su gobierno.  Así que el Gobierno ruso no hizo nada.

-¿Qué está pasando ahora? ¿Quién asiste a las personas que están en riesgo?

- Hay un colectivo de periodistas y militantes de los derechos humanos que estamos conectados con la Red Rusa LGTB, que a través de donaciones, trabajamos para evacuar a quienes están en riesgo comprándoles pasajes para que puedan irse de Chechenia primero y de Rusia después, porque también es riesgoso que se queden en territorio ruso porque la mafia chechena los puede encontrar. Hasta ahora hemos asistido a diez personas y tenemos 65 solicitudes pendientes. El proceso no es tan rápido porque tenemos un protocolo de seguridad para no poner en riesgo nuestras vidas, porque puede haber infiltrados. Por eso ninguno en la red dice su nombre, nadie tiene direcciones ni teléfonos. El protocolo es muy riguroso.

-¿Qué pasa con los que logran escaparse?

-Se tienen que ir. Tienen que dejar sus cosas, abandonar su familia e irse a vivir a otros países.

-¿Qué pasó con los medios? ¿Trascendió rápido esta información?

-La primera publicación fue en el diario Novaya Gazeta, que hizo una investigación sobre lo que estaba pasando en Grozni, la capital del país. Este es uno de los periódicos libres de censura estatal, que es uno de los pocos que existen en Rusia. En los primeros días, el resto de los medios que son controlados por el Kremlin no dijeron nada. Pero esta semana, en uno de los canales de televisión, armaron un “panel de expertos” en el que decían que toda esta historia es un complot occidental para desestabilizar a Rusia. O sea que publican información falsa. Yo, que personalmente vi a personas ensangretadas y con hematomas, gente que tuvo que abandonar su familia… es una vergüenza.

-¿Cómo está la situación actualmente? ¿Sigue habiendo detenidos?

-Nosotros tenemos información por algunas personas en Chechenia, pero es realmente muy riesgoso. Nos cuentan que por la reacción que hubo, disminuyó la cacería. Hay gente cuyo paradero es desconocido. No sabemos cuántos fueron. Sabemos que son cientos, pero podrían ser 200, 300 o 400 personas. Chechenia es muy hermética, no sale información, y obtenerla es muy peligroso.