La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología experimental para convertirse en infraestructura cotidiana. Automatiza procesos, selecciona currículums, decide créditos, organiza sistemas de atención y redefine cómo trabajan millones de personas. Pero mientras la IA avanza a velocidad récord, la brecha de género también crece.
Solo el 22% del talento global en inteligencia artificial es femenino y menos del 15% ocupa posiciones ejecutivas, según el Informe Global sobre la Brecha de Género 2024 del Foro Económico Mundial. En paralelo, apenas el 28,2% de los profesionales STEM en el mundo son mujeres. La consecuencia es directa: la industria más estratégica del presente se está construyendo, en gran parte, sin representación femenina.
El problema no es solo quién usa IA, sino quién la diseña. En noviembre de 2025, un análisis de Euronews basado en informes de la OCDE y el Banco Central Europeo (BCE) mostró que incluso dentro de las mismas ocupaciones los hombres utilizan más herramientas de inteligencia artificial que las mujeres.
“Podríamos ver una brecha de género en términos de quién está tomando las decisiones importantes en torno al desarrollo de la IA, y cuyo medio de vida podría verse significativamente perturbado”, advirtió Marguerita Lane, economista del mercado laboral de la OCDE.
La expansión de la IA generativa profundizó esa tendencia. Un estudio publicado en OSF Preprints reveló que solo el 27,2% de las descargas de ChatGPT entre mayo de 2023 y noviembre de 2024 provinieron de mujeres. En el universo total de herramientas de IA, el 65,7% de las visitas entre 2022 y 2025 fueron realizadas por hombres.
El Foro Económico Mundial y LinkedIn advirtieron en 2025 que la IA podría ampliar la brecha de género en STEM en lugar de reducirla. La razón es estructural: las mujeres están sobrerrepresentadas en tareas administrativas y rutinarias (las más automatizables) y subrepresentadas en los puestos técnicos donde la IA potencia productividad y salarios.
El rol de Géneras y Women in Tech Argentina
En Argentina, una de las organizaciones que más trabaja para reducir esa brecha es Géneras, integrada por profesionales de ingeniería, telecomunicaciones, ciencias políticas, comunicación y abogacía. Su objetivo es impulsar la inclusión digital y aumentar la participación de mujeres y diversidades en áreas STEM.
En mayo de 2026 realizó la cuarta edición de Women in Tech Argentina (WITAR), el evento que ya se convirtió en uno de los principales espacios de networking, formación y debate sobre género y tecnología del país. Bajo la consigna “Del dato a la acción”, la conferencia reunió a más de 400 asistentes en el Centro Argentino de Ingenieros y desde su creación en 2022 ya conectó a más de 5000 mujeres del ecosistema tecnológico.
La importancia de WITAR no pasa solo por la visibilidad. En un mercado donde las oportunidades laborales muchas veces circulan por redes de contacto, eventos como este funcionan como infraestructura de acceso para mujeres que buscan entrar o crecer dentro de la industria tecnológica.
La presidenta de Géneras es Micaela Sánchez Malcolm, ex Secretaria de Innovación Pública de la Nación y actual auditora de la AGN. Durante una entrevista exclusiva con Infotechnology, explicó que el problema excede la representación numérica.
“Se arrastra instancias de desigualdad. La desigualdad que hoy estamos marcando en la IA no se desconoce: se profundiza en el desarrollo tan concentrado de estos sistemas”
Para Sánchez Malcolm, el problema también es geopolítico. Google, Microsoft y Amazon concentran la infraestructura sobre la que funciona gran parte de la IA mundial, mientras América Latina utiliza herramientas desarrolladas en otros mercados sin controlar la infraestructura crítica.
En ese escenario, organizaciones como Géneras buscan construir redes locales de formación y liderazgo femenino para evitar que la región quede todavía más rezagada en la nueva economía tecnológica.
América Latina: más vulnerable y más periférica
En América Latina, el problema tiene una dimensión adicional. La región participa de la economía global de IA principalmente como consumidora de plataformas y proveedora de datos, pero rara vez como desarrolladora de tecnología propia.
Mientras en Europa se debate regulación avanzada como el AI Act, en gran parte de Latinoamérica todavía persisten brechas de conectividad, acceso desigual a formación técnica y baja inversión en investigación y desarrollo.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó que los sistemas de IA ya se utilizan en la región para asignar subsidios, evaluar riesgos crediticios y apoyar procesos de selección laboral. El problema es que esos modelos suelen entrenarse con datos que replican desigualdades históricas.
Las mujeres pobres, rurales, indígenas o migrantes quedan muchas veces fuera de los datasets. Naciones Unidas llama a ese fenómeno “exclusión algorítmica”.
Las mujeres que intentan cambiar el mapa
Otra de las voces que emerge en el ecosistema regional es Belén Ortega, especialista en inteligencia artificial y fundadora de Asistente Online y la Academia de Nuevas Profesiones.
Su mirada se enfoca menos en la estructura y más en la adaptación práctica al nuevo mercado laboral.
“La inteligencia artificial lo que viene es a partir el tablero. El futuro laboral ya no va a haber más empleados, van a haber más servicios, más emprendedores, producto de lo que genera la automatización”,
Ortega plantea que muchas mujeres llegan tarde a la tecnología por condicionamientos culturales previos. “Los juegos para chicos son con matemática, historia y geografía. Para chicas son sobre compras”, ironizó.
Para ella, la clave no pasa por estudiar IA de forma abstracta sino aplicarla sobre habilidades existentes. “No importa si aprendés ChatGPT o una maestría de no sé qué, si no sabés para qué lo vas a usar. Educarse en inteligencia artificial con propósito”.
Cómo empezar a trabajar con IA
El mercado laboral de inteligencia artificial ya no demanda únicamente ingenieros o científicos de datos. Hoy crecen con fuerza los perfiles híbridos: especialistas en implementación de IA, product managers, diseñadores UX para sistemas inteligentes, auditores de algoritmos y formadores de herramientas generativas.
Eso abre una puerta para personas provenientes de áreas como comunicación, recursos humanos, diseño, educación o administración.
Entre las recomendaciones más repetidas por especialistas aparecen:
- Aprender IA aplicada al área profesional propia.
- Incorporar herramientas como ChatGPT, Claude o Perplexity en tareas diarias.
- Construir proyectos prácticos y publicarlos en LinkedIn o GitHub.
- Participar en comunidades como Géneras o Women in AI.
- Desarrollar habilidades humanas difíciles de automatizar: pensamiento crítico, comunicación y empatía.
Los datos muestran una mejora lenta pero sostenida. LinkedIn registró que la participación femenina en habilidades de ingeniería de IA pasó del 23,5% en 2018 al 29,4% en 2025. Sigue siendo insuficiente, pero marca una tendencia.
La inteligencia artificial va a transformar el trabajo con o sin consenso. La discusión ahora es quiénes van a participar de esa transformación como protagonistas y quiénes quedarán solamente como usuarias de plataformas diseñadas por otros.
Y en América Latina, donde la brecha tecnológica convive con desigualdades históricas, esa discusión ya dejó de ser futurista.
