Durante años no hubo un solo registro de esta ave volando en libertad dentro del país. Ahora, gracias a un trabajo conjunto entre organizaciones ambientales de Argentina y Brasil, la guacamaya de alas azules empieza a aparecer.
Rescates, cuarentenas, entrenamiento de vuelvo y una cuidada estrategia de reproducción son las piezas de un plan que busca devolver a la selva misionera un sonido que no aparecía en generaciones.
Por qué la guacamaya de alas azules dejó de volar en la selva misionera
La guacamaya de alas azules no se esfumó de un día para otro. Su desaparición fue el resultado de diferentes presiones combinadas: la caza indiscriminada, la extracción de pichones para venderlos como mascotas, la tala de árboles donde anidaba y el estigma por considerarla una amenaza para los cultivos.
Con el correr de las décadas, esa suma de factores hizo que el último vuelo quedará en el recuerdo y la especie sobreviviera únicamente en las jaulas.
El plan de Argentina y Brasil para traerla de vuelta
Con el liderazgo de Aves Argentina, instituciones de Brasil y Argentina desarrollaron una estrategia que combina distintas etapas.
Primero, los ejemplares que fueron víctimas del tráfico de fauna pasan por revisiones veterinarias y un período de cuarentena en Puerto Iguazú. Luego, si su estado de salud lo permite, son trasladados a un predio de entrenamiento dentro de la reserva El Puente Verde, donde deben volver a fortalecer sus músculos, recuperar la capacidad de vuelo y, algo fundamental, aprender de nuevo a desconfiar del ser humano.
Del otro lado de la frontera, en Foz do Iguaçu, un programa de cría en cautiverio aporta pichones sanos que se suman: la última temporada dejó catorce nacimientos, diez de los cuales viajarán para reforzar la población local.
La fecha marcada en el calendario: cuándo volverán a volar libres
El objetivo final tiene fecha: el 20 de septiembre de 2026 está previsto que ocho guacamayas de alas azules, equipadas con dispositivos de rastreo, sean liberadas en la selva misionera después de meses de preparación en un gran aviario. Allí aprendieron a volar distancias cada vez más largas y a reconocer frutos y brotes propios del monte como alimento.
Durante la primera etapa de libertad, las aves podrán regresar por las noches hacia el recinto hasta ganar total independencia.
En diciembre de 2025 ya se había registrado un hecho simbólico: el nacimiento del primer pichón en estado silvestre en décadas, que, si bien no logró sobrevivir, dejó una enseñanza valiosa para el proyecto.
Si todo avanza como está planeado, la especie podría no solo recuperar su lugar en Misiones, sino también ayudar a reconectar poblaciones con Brasil y Paraguay en el futuro.