

Hace 66 millones, el asteroide que impactó en la península de Yucatán provocó la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, hubo una especie que fue capaz de sobrevivir a estas dramáticas condiciones en la Tierra.
Se trata de los moluscos de concha en espiral, los amonites. Justamente, nuevo estudio publicado en enero de 2026 en la revista Scientific Reports demostró que lograron la supervivencia tras la etapa del Cretácico-Paleógeno (K-Pg).

El sorprendente hallazgo: supervivencia en un refugio marino
Científicos de Polonia, Estados Unidos, Países Bajos y Dinamarca analizaron detalladamente fósiles en Stevns Klint, una famosa formación geológica en Dinamarca conocida como “el libro de piedra” de la extinción masiva.
De esta forma, los investigadores encontraron restos de varias especies de amonites (como Hoploscaphites, Baculites y Fresvillia) en la unidad geológica llamada Cerithium Limestone Member, que corresponde al período inmediatamente posterior al impacto (etapa Daniano del Paleógeno).
El hallazgo clave fue que los fósiles mostraron evidencia de que estos moluscos sobrevivieron al menos 68.000 años después del cataclismo. Un fósil clave de Baculites contenía en su interior restos de organismos típicos del Daniano, confirmando que el animal vivió después del evento de extinción y no fue simplemente redepositado de capas más antiguas.
Los científicos utilizaron microscopios ópticos y electrónicos, además de análisis de microfacies sedimentarias, para demostrar que la mayoría de estos fósiles son autóctonos (es decir, se preservaron en el lugar donde vivieron los animales).
¿Cómo sobrevivieron estos animales al asteroide?
El impacto del asteroide provocó condiciones extremas: acidificación oceánica, caída drástica de temperaturas, oscurecimiento prolongado y cambios en los niveles del mar. Sin embargo, parece que en este rincón del mar que hoy ocupa Dinamarca existió un refugio marino temporal donde pequeñas poblaciones de amonites resistieron.

A pesar de esta resiliencia inicial, los amonites no se recuperaron: su baja diversidad genética, aislamiento geográfico y la pérdida progresiva de hábitats terminaron por llevarlos a la extinción definitiva poco tiempo después.
El descubrimiento que desafía la historia
El hallazgo desafía la idea tradicional de que los amonites desaparecieron de forma instantánea junto con los dinosaurios no aviares. En realidad, representa un caso fascinante de “supervivencia sin recuperación”, un patrón que ayuda a los científicos a entender mejor cómo se comportó la vida marina tras una de las mayores catástrofes de la historia de la Tierra.
“Nuestras observaciones del grueso de la Ceridium Limestone contradicen la redeposición de amonites preservados en esta unidad, por lo tanto, apuntan a la naturaleza autóctona de estos fósiles y, por implicación, confirman la hipótesis de supervivencia”, afirmaron los especialistas.













