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Durante décadas, los científicos aseguraban que los tiburones habitaban todos los océanos del planeta excepto la Antártida. Pero un hallazgo reciente acaba de derribar esa creencia: un tiburón dormilón, una de las especies más misteriosas y longevas del mundo, fue visto por primera vez nadando en aguas casi congeladas cerca de las islas Shetland del Sur.

La escena, captada por una cámara submarina instalada a 500 metros de profundidad, dejó desconcertados a los investigadores más experimentados. “No creo que haya tiburones en la Antártida”, señaló sorprendido el profesor Alan Jamieson, director del Centro de Investigación Oceánica Profunda Minderoo-UWA, al revisar las imágenes del enorme ejemplar.

Un visitante inesperado en el océano más frío del mundo

El tiburón, de entre dos y tres metros de longitud, pertenece al grupo de los tiburones dormilones, famosos por su capacidad de vivir cientos de años y prosperar en profundidades extremas. Hasta ahora, solo se los había visto en regiones como el Ártico o el Pacífico Norte. Nunca tan al sur.

Supervivencia extrema: el tiburón que sorprendió a los científicos por una característica inusual. (FOTO: Kelpie Geosciences)

El registro cambia lo que se creía posible: estas aguas rondan el punto de congelación, un entorno que durante décadas se consideró demasiado hostil incluso para depredadores tan resistentes.

Los superpoderes que le permiten sobrevivir en temperaturas límite

A simple vista, este tiburón parece lento y pesado. Pero dentro de su cuerpo, la biología esconde mecanismos extraordinarios que funcionan como verdaderos poderes de supervivencia:

  • Metabolismo ultra lento: los tiburones dormilones crecen menos de un centímetro por año y raramente superan los 4 km/h de velocidad. Este ritmo les permite ahorrar energía y sobrevivir en ambientes con muy poco alimento.
  • Longevidad extrema: algunas estimaciones científicas indican que pueden vivir más de 400 años, convirtiéndolos en los vertebrados más longevos del planeta. Estudios genéticos revelan duplicación de genes asociados a la reparación del ADN y a la protección celular frente al estrés.
  • Química interna contra el frío: sus tejidos contienen niveles extraordinariamente altos de urea y TMAO (N‑óxido de trimetilamina). La urea ayuda a mantener el equilibrio osmótico con el agua. El TMAO protege las proteínas para que sigan funcionando incluso a temperaturas cercanas al punto de congelación.
Supervivencia extrema: el tiburón que sorprendió a los científicos por una característica inusual. (FOTO: Kelpie Geosciences)

Esto les permite actuar como verdaderos “tiburones polares”. La Antártida, que parecía un territorio prohibido para los tiburones, ahora suma un nuevo habitante. Un depredador silencioso, longevo, casi inmortal y con una fisiología diseñada para desafiar lo imposible.

Lo cierto es que este descubrimiento redefine lo que se sabe sobre la vida marina en la Antártida y abre un nuevo capítulo en el estudio de especies adaptadas a condiciones extremas. El océano austral, una vez considerado demasiado frío para ellos, acaba de demostrar que aún guarda secretos que pueden sorprender incluso a la ciencia.