Hay lugares donde conseguir agua, comida o trasladarse no es una tarea cotidiana, sino un verdadero desafío. En Serrinha, Brasil, una familia lleva más de medio siglo viviendo en una zona de montaña y encontró en la producción propia la forma de sostenerse lejos de las ciudades.
La historia tiene como protagonista a Antônio Pedro Matias, conocido como Pedro, quien nació en ese lugar y continúa viviendo allí a los 62 años. Su familia mantiene una rutina en la que el campo, los animales y el almacenamiento de recursos son fundamentales.
El método que utilizan para no quedarse sin agua
La familia no cuenta con una red de agua corriente. Para abastecer la vivienda utiliza pozos ubicados a unos 250 metros, por lo que el traslado forma parte de las tareas habituales.
Durante los períodos de lluvia aprovechan para juntar reservas. Según los registros sobre su forma de vida, llegan a almacenar agua en miles de botellas y distintos recipientes distribuidos en la propiedad.
Los burros también son importantes para esta tarea porque permiten llevar agua y otros elementos por un terreno que puede resultar difícil de recorrer.
Cómo consiguen alimentos viviendo en la montaña
La familia complementa su alimentación con lo que produce en la propia finca. Entre sus principales cultivos aparecen maíz, frijoles y yuca, mientras que también crían ganado y otros animales.
El maíz tiene además otro destino: una parte se utiliza para alimentar a los animales. La producción agrícola, por lo tanto, cumple una doble función dentro de esta particular forma de vida.
Entre las actividades que forman parte de la rutina están:
- Cuidar el ganado y los burros.
- Cultivar maíz, frijoles y yuca.
- Obtener y almacenar agua.
- Mantener los huertos y árboles frutales.
- Transportar alimentos y materiales por la propiedad.
Pedro nunca abandonó el lugar donde nació
Pedro tiene 62 años y pasó toda su vida en Serrinha. Allí aprendió desde pequeño las tareas vinculadas con la agricultura y los animales, que todavía realiza junto a su familia.
Su esposa y sus dos hijas también colaboran con las actividades de la finca. La organización familiar permite repartir tareas que, en una zona sin infraestructura básica, son necesarias para mantener la vida cotidiana.
Con herramientas sencillas y maquinaria antigua, la familia continúa sosteniendo una forma de vida que se construyó durante décadas alrededor del trabajo de la tierra, el cuidado de los animales y el uso cuidadoso de los recursos disponibles.