

Ryan tiene 13 años y desde hace tres años dedica parte de su tiempo libre a recolectar latas de aluminio para transformarlas en recursos destinados a organizaciones benéficas. Lo que comenzó como una iniciativa personal en Solihull, Inglaterra, terminó convirtiéndose en un proyecto comunitario que ya permitió reunir alrededor de 24.000 dólares y recuperar aproximadamente una tonelada y media de latas.
El adolescente creó We Can CIC (Community Interest Company), una organización que trabaja junto con comercios y vecinos para reunir las latas, procesarlas y vender el aluminio a empresas de reciclaje. Una vez descontados los costos del proceso, el dinero se destina a entidades que ayudan a familias y personas en situación de vulnerabilidad.
Cómo funciona el proyecto de Ryan
Según una entrevista concedida a BBC, la iniciativa comenzó cuando Ryan tenía apenas 10 años. Con el tiempo, consiguió construir una red de alrededor de 200 empresas proveedoras, que almacenan las latas y posteriormente las entregan a su familia para que sean procesadas.
El objetivo actual del proyecto es recolectar unas 20.000 latas por semana. Para hacerlo posible, la familia cuenta con una máquina trituradora industrial que permite compactar los envases en grandes fardos, facilitando tanto su almacenamiento como el traslado hasta las plantas de reciclaje.
Su padre, John, explicó que todo el procedimiento puede demandar hasta 20 horas de trabajo semanal. La familia procesa aproximadamente una tonelada de latas al mes en su garaje de Solihull, mientras continúa buscando nuevos comercios y colaboradores que quieran sumarse.

El dinero se destina a organizaciones benéficas
El objetivo de Ryan no es quedarse con las ganancias obtenidas por la venta del aluminio. Una vez descontados los gastos asociados al procesamiento y la actividad, el dinero se dirige a organizaciones de la comunidad que brindan asistencia a personas necesitadas.
Entre las entidades beneficiadas se encuentra Anawim, un centro de apoyo para mujeres de Birmingham. La iniciativa también contribuye al abastecimiento de bancos de alimentos mediante la entrega de dinero y productos.
Según el medio citado, alrededor de 5.000 libras esterlinas al año se destinan a organizaciones benéficas a través del proyecto. Para las entidades participantes, además del aporte económico, la recolección de latas representa una actividad que permite involucrar a miembros de la comunidad y darles un propósito.
Una idea que nació para ayudar al ambiente y a otras personas
Ryan explicó que la iniciativa surgió de su intención de encontrar una actividad que le permitiera aprovechar su tiempo libre y, al mismo tiempo, generar un impacto positivo. “Quiero ayudar a la gente en mi tiempo libre y me puse a pensar y, finalmente, se me ocurrió la idea de las latas”, manifestó.
Aunque reconoce que también disfruta hacer actividades propias de su edad, como jugar videojuegos con sus amigos, encontró en el reciclaje una forma de colaborar con otras personas.
El contexto también los favoreció. Tras la pandemia, una huelga vinculada a los servicios de recolección de residuos dejó durante un período prolongado a distintos comercios con grandes cantidades de latas acumuladas. La familia de Ryan comenzó entonces a cubrir parte de esa necesidad mediante la recolección de los envases.
La iniciativa permitió así combinar dos objetivos: reducir la cantidad de residuos y obtener recursos para organizaciones sociales. La familia ahora busca ampliar considerablemente la cantidad de comercios que participan para aumentar el volumen de aluminio recuperado.
Ryan continúa estudiando mientras hace crecer su proyecto
A pesar de la dimensión que alcanzó We Can CIC, Ryan continúa asistiendo a la escuela y mantiene las actividades habituales de un adolescente. El reciclaje ocupa una parte de sus momentos libres y cuenta con el apoyo de sus padres para sostener el proyecto.
Su madre, Karima, señaló que la familia está orgullosa de lo conseguido y que pretende ampliar la red de proveedores, que actualmente ronda los 200 establecimientos. El objetivo es que la iniciativa pueda recuperar muchas más latas y aumentar el dinero destinado a causas benéficas.

Mientras tanto, Ryan mantiene una meta a futuro: convertir lo que comenzó como una idea cuando era niño en una empresa de reciclaje de mayor escala, sin abandonar el propósito solidario que dio origen al proyecto.












