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La crisis del consumo sigue golpeando al sector: una histórica cadena mayorista entró en concurso de acreedores tras meses de caída en ventas, cierre de sucursales y un fuerte ajuste interno que dejó a más de 100 empleados sin trabajo.
Se trata de Caromar, una firma con fuerte presencia en el rubro de limpieza y perfumería, que busca reordenar sus deudas para evitar la quiebra.
Concurso de acreedores y crisis: qué pasó con la cadena Caromar
La compañía formalizó su ingreso a concurso preventivo luego de reconocer que no pudo sostener sus operaciones. El proceso judicial fue iniciado tras declararse en cesación de pagos, en medio de un deterioro sostenido de su actividad.
Según la empres, el escenario que llevó a esta situación combina varios factores:
- Fuerte caída del consumo
- Pérdida de capital de trabajo
- Problemas con proveedores
- Conflictos sindicales
- Juicios laborales millonarios
Según detalló la empresa en su presentación, la baja en ventas fue uno de los golpes más duros: el nivel de facturación se desplomó cerca de un 42% interanual en el último período analizado.
Cierres, despidos y ajuste en Caromar
Antes de llegar al concurso, la empresa ya había iniciado un proceso de ajuste profundo.
En ese marco cerró cuatro sucursales en el conurbano bonaerense y, en Mar del Plata, bajó la persiana de una planta industrial, en la que despidió a más de 100 trabajadores.
En su momento de mayor expansión, la compañía llegó a tener cerca de 500 empleados. Hoy, ese número se redujo a poco más de 200 trabajadores activos.
Actualmente mantiene cinco locales operativos en Laferrere, Moreno y José C. Paz (provincia de Buenos Aires), además de Rosario y Neuquén.
Por qué colapsó el negocio mayorista
El caso de Caromar refleja un problema más amplio dentro del sector. En el expediente, la empresa denuncia la caída de las ventas de mercaderías en un 42% interanual, entre nombre 2024 y noviembre 2025.
Asimismo, denuncia cambios en el comportamientamiento del mercado con una menor demanda y una competencia más agresiva de precios entre los comercios mayoristas, incluso por debajo de los costos de fabricación.
“En el primer semestre de 2024 se cerraron la fábrica de jabón en polvo y la sucursal San Justo. Fue realmente una decisión dolorosa porque se habían empleado cinco años en armar la fábrica de jabón en polvo. Pero no se pudo afrontar el dumping de Unilever, quien vendía a un precio inferior al costo de fabricación. Ello a pesar de que se proveía de jabón en polvo a clientes de primera línea Carrefour y a Supermercados Día. Pero la cantidad de camiones mensuales despachados disminuyó de diecisiete a dos. Finalmente se cerró la fábrica”, explican en el escrito.
Cheques rechazados y el choque con proveedores
La crisis también impactó de lleno en la cadena de pagos. La empresa acumula cheques rechazados por más de $ 1.000 millones y comenzó a enfrentar mayores exigencias de los proveedores, que pasaron a pedir pagos anticipados.
Esto generó un círculo difícil de revertir:
- Menos stock en góndola
- Menos ventas
- Más problemas para cumplir obligaciones
Finalmente, la compañía reconoció que no podía afrontar salarios ni compromisos corrientes, lo que aceleró su presentación en la Justicia.
El concurso de acreedores le permitirá a la empresa intentar reestructurar su deuda y seguir operando con una estructura más chica.
El proceso tiene fechas clave:
- Verificación de créditos: hasta fines de mayo
- Negociación con acreedores: se extenderá hasta 2027
Mientras tanto, la cadena continuará funcionando con menos sucursales y personal, en un intento por sostener la actividad en un mercado que aún no muestra señales claras de recuperación.