Cada vez más personas eligen alejarse de la vorágine de las grandes ciudades para reconectarse con el entorno natural mediante proyectos autogestionados.

En ese marco, la historia de Rocío destaca como una muestra de determinación: en 2012 dejó Buenos Aires y arribó a las Sierras Comechingones con una hija de un año y medio.

Sin experiencia previa ni maquinaria, pasó de habitar una carpa entre la vegetación nativa a levantar las estructuras de su vivienda mediante técnicas de bioconstrucción con piedra, madera y adobe.

En una entrevista otorgada a @CrónicasdelCambio-DMR, Rocío repasó el proceso de habitar el espacio y la búsqueda de autosuficiencia que motivó su cambio de vida: “Yo pensaba que mi sueño era la casa, pero la vid a en el monte era solo un medio para tener la felicidad de acompañar a mis hijas a crecer”, reflexionó al recordar sus inicios.

El proceso artesanal de cimentación y levantamiento de muros

El desarrollo de la vivienda requirió un esfuerzo físico constante para moldear los recursos que ofrecía el terreno.

La primera fase de la obra comenzó con la recolección de piedras locales, elemento estructural clave para conformar los cimientos y las hiladas bajas que protegen a la vivienda de la humedad del suelo.

Rocío se cansó de la rutina, se fue a vivir a las montañas y construyó su propia casa con piedras y barro: “Fue con mis propias manos”CrónicasdelCambio-DMR

Posteriormente, continuó con el amado de la tierra para la confección de las paredes de barro:

  • Técnicas de tierra cruda: A través del uso de adobe y quincha, la propietaria amasó y levantó cada uno de los muros sin recurrir a insumos industriales.
  • Aislación térmica natural: La utilización de barro crudo actúa como regulador climático en el interior, manteniendo la temperatura fresca durante la temporada estival y preservando el calor en invierno.
  • Instalaciones básicas autogestionadas: Además de la estructura principal, la propia pobladora realizó el tendido del sistema de agua y el acondicionamiento de los espacios habitables.

La experiencia en la localidad cordobesa de Achiras

El lugar elegido para establecer este refugio autosuficiente fue Achiras, un asentamiento serrano ubicado a 272 kilómetros de la capital provincial y a 70 kilómetros de Río Cuarto.

Denominada “La linda del sur cordobés”, la zona se ubica a 850 metros sobre el nivel del mar y alberga atractivos como la Reserva Natural Las Lajas.

Rocío se cansó de la rutina, se fue a vivir a las montañas y construyó su propia casa con piedras y barro: “Fue con mis propias manos”CrónicasdelCambio-DMR

Durante los primeros cuatro años de radicación, la familia vivió sin suministro eléctrico de red, adaptándose a una dinámica austera e integralmente ligada al uso eficiente de los recursos básicos.

Esta etapa consolidó un esquema de vida alejado del consumo urbano tradicional y centrado en las necesidades esenciales.

Un modelo de inspiración para otras mujeres

La experiencia de Rocío se convirtió con el tiempo en un punto de referencia para personas que buscan alternativas de vivienda sustentable fuera de los centros urbanos.

A través del impacto de su historia en redes sociales, la constructora comenzó a recibir consultas de viajeras e interesadas en aprender oficios vinculados a la edificación con barro.

Incluso, la repercusión de su proyecto motivó a voluntarias de otros países a trasladarse hasta las sierras cordobesas para colaborar en las tareas de ampliación de la vivienda.

Para Rocío, el mensaje principal radica en derribar prejuicios sobre la autogestión: “Creía que no iba a poder, pero pude. Y si yo pude, otras pueden”.