Una intensa ola de calor azota por estas horas a gran parte de la Argentina, con temperaturas que orillaban sobre el mediodía los 40 grados en provincias como Salta o Formosa, y se acercaban a los 36 grados en la Ciudad de Buenos Aires.
Pero lo que muchos perciben como un fenómeno habitual de la estación responde en realidad a un evento meteorológico específico: un bloqueo atmosférico que funciona como una barrera invisible, reteniendo el aire caliente sobre el territorio nacional e impidiendo el ingreso de masas de aire frío que podrían ofrecer alivio.
Este fenómeno, que afecta principalmente al centro, noroeste y parte del sur del país, ha obligado al Servicio Meteorológico Nacional a emitir alertas naranjas y amarillas para provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, el sudeste de Santiago del Estero y el este de Chaco y San Luis.
Las temperaturas extremas, combinadas con una sensación térmica que podría alcanzar los 40 grados en algunas zonas, generan condiciones climáticas desafiantes para millones de argentinos.
Cómo funciona el “muro de calor”
El bloqueo atmosférico se origina cuando un anticiclón —un sistema de alta presión atmosférica— se estaciona en una misma posición durante varios días consecutivos, interrumpiendo el flujo normal de circulación del aire.
A diferencia de los sistemas meteorológicos que habitualmente se desplazan, este anticiclón permanece estático, actuando como un verdadero muro que altera los patrones climáticos regionales.
Esta configuración genera vientos persistentes desde el norte, que transportan aire cálido hacia gran parte del territorio argentino. Simultáneamente, el bloqueo impide que las masas de aire frío provenientes de la Patagonia avancen hacia el norte del país, prolongando así las altas temperaturas durante días sin interrupción.
Pero el fenómeno no se limita a bloquear el aire frío. El anticiclón también provoca lo que los meteorólogos llaman subsidencia: un descenso de aire desde las capas superiores de la atmósfera. Durante este proceso, el aire se comprime debido a la presión del anticiclón, lo que eleva su temperatura.
El bloqueo atmosférico se origina cuando un anticiclón —un sistema de alta presión atmosférica— se estaciona en una misma posición durante varios días consecutivos, interrumpiendo el flujo normal de circulación del aire.
Este efecto adicional intensifica aún más el calor que ya está presente en la región, creando condiciones de temperatura extrema.
Dos caras del mismo fenómeno
El bloqueo atmosférico presenta dos etapas claramente diferenciadas.
- Durante el primer período, el calor es predominantemente seco, con niveles muy bajos de humedad en el ambiente. Esta fase, si bien incómoda por las altas temperaturas, resulta algo más tolerable que la siguiente.
- A medida que el anticiclón se desplaza levemente hacia el este, la humedad atmosférica comienza a incrementarse de manera notable. Este cambio transforma radicalmente la experiencia del calor: aunque las temperaturas absolutas puedan ser similares o incluso algo menores, la sensación térmica se dispara debido a la mayor concentración de vapor de agua en el aire.
El AMBA bajo la lupa: cuándo llegará el alivio
Para el Área Metropolitana de Buenos Aires, el panorama inmediato no es alentador.
A partir de este lunes, el desplazamiento del centro de alta presión hacia el este permitirá el ingreso de aire más húmedo desde latitudes tropicales, iniciando la segunda fase del bloqueo atmosférico.
Durante los días lunes, martes y miércoles, el calor húmedo se extenderá sobre la región pampeana y el norte de la Patagonia. En el AMBA y la franja central del país, la sensación térmica podría trepar hasta los 40 grados, convirtiendo las actividades al aire libre en un verdadero desafío.
Particularmente preocupantes son las llamadas “noches tropicales” que se avecinan. Las temperaturas mínimas no descenderán de los 24°C o 25°C durante la madrugada, lo que impedirá el enfriamiento natural de viviendas y edificios. Esta situación no solo afecta el confort, sino que puede representar riesgos para la salud, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
En la Ciudad de Buenos Aires específicamente, se espera que el martes 27 continúe el patrón de calor intenso, con una máxima cercana a los 34°C y una mínima de 24°C. Además, podrían registrarse ráfagas de viento de hasta 50 km/h durante el inicio de la semana.
¿Cuándo se romperá el muro atmosférico?
Los especialistas anticipan que el bloqueo atmosférico mantendrá su influencia durante al menos 48 horas más, aunque comenzará a debilitarse gradualmente. Hacia el martes podría avanzar un frente frío débil, acompañado de algunas tormentas aisladas y un descenso térmico moderado. Sin embargo, este cambio no será suficiente para romper completamente la masa de aire caliente.
El alivio más significativo llegaría recién el miércoles, cuando se forme otro anticiclón más al sur, aproximadamente a la altura de Buenos Aires.
Los especialistas anticipan que el bloqueo atmosférico mantendrá su influencia durante al menos 48 horas más, aunque comenzará a debilitarse gradualmente.
Con este cambio, las temperaturas máximas en el AMBA podrían descender de valores cercanos a los 36°C a registros más moderados de entre 32°C y 33°C. Desde el miércoles se prevé este leve descenso térmico, con máximas de alrededor de 31°C, condiciones que se mantendrían estables hacia el jueves y viernes.
Mientras tanto, la recomendación de las autoridades es clara: mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol en las horas centrales del día y prestar especial atención a los grupos de riesgo hasta que este muro atmosférico finalmente ceda.