

El café está tan incorporado a la rutina diaria que para muchas personas la mañana no empieza hasta que toman la primera taza. Es la bebida más elegida del mundo después del agua, y su consumo forma parte de un hábito que sigue creciendo.
Sin embargo, en los últimos meses surgió una pregunta que divide a médicos, influencers de bienestar y fanáticos del espresso: ¿conviene tomar café apenas uno se despierta o es mejor esperar?
La discusión explotó tras la difusión de la llamada regla de los 90 minutos, una recomendación que invita a retrasar la ingesta de cafeína entre una hora y media y dos horas después de abrir los ojos.
La teoría ganó peso entre los seguidores de Andrew Huberman, neurocientífico y profesor de Stanford, que habló del tema en su pódcast sobre descanso y rendimiento.
¿Por qué surge la regla de los 90 minutos?
Según esta idea, esperar para tomar café ayuda a evitar el cansancio de la tarde, mejora el humor y favorece un descanso más estable. El planteo se apoya en cómo interactúa la cafeína con dos protagonistas clave del organismo:
- La adenosina, una molécula que acumula el cuerpo durante el día y que aumenta la sensación de sueño.
- El cortisol, una hormona que participa en la respuesta de alerta y sigue un ritmo biológico natural.
La cafeína bloquea los receptores de adenosina. Si se toma café muy temprano, explica Huberman, el cuerpo no termina de “limpiar” la adenosina acumulada.
Y cuando el efecto de la cafeína se diluye, la somnolencia aparece con más fuerza. A eso se suma que el cortisol está de por sí alto al despertar, por lo que tomar café en ese momento podría potenciar su acción.
¿Qué pasa en el cuerpo cuando nos levantamos?
Al despertar, el organismo entra en un proceso fisiológico que lo prepara para el día. Los niveles de adenosina descienden, pero no desaparecen por completo. Al mismo tiempo, el cortisol sube de manera natural para activar el estado de alerta.

La teoría sostiene que si se toma café en ese lapso, el cuerpo combina el efecto del cortisol elevado con el bloqueo temprano de adenosina, lo que podría provocar más cansancio durante la tarde.
Sin embargo, hasta el momento no hay evidencia científica sólida que confirme esta hipótesis. La propia comunidad médica señala que, aunque la explicación tiene lógica biológica, falta investigación clínica para convertirla en una recomendación universal.
¿Tiene sentido esperar para tomar café?
La advertencia más importante viene del propio Huberman, quien aclaró que no existen estudios concluyentes que obliguen a retrasar el consumo de café. Los supuestos beneficios pueden depender más de la percepción personal que de un mecanismo fisiológico comprobado.
Es decir: postergar el café puede servir si alguien siente que mejora su energía, pero no es una regla obligatoria ni una verdad científica.
Algunos especialistas en sueño sí coinciden en un punto: dejar pasar un rato antes de la primera taza permite que el cuerpo complete su proceso de activación natural. Pero aclaran que tomar café al levantarse no es perjudicial para la mayoría.
¿Cuándo conviene tomar café según tu rutina?
La recomendación más equilibrada apunta a observar cómo reacciona cada persona:
- Si sufrís bajones de energía a media tarde, probar la regla puede ayudar.
- Si dormís bien y no sentís cansancio, no hay motivo para modificar la rutina.
- Si sos sensible al cortisol, esperar un poco puede reducir la sensación de estrés matinal.
- Si usás el café para “arrancar”, no hay riesgo comprobado en hacerlo.
Más que una norma rígida, se trata de una herramienta que cada uno puede adaptar a su ritmo circadiano y a su estilo de vida.













