

El colchón es uno de los objetos más usados del hogar y, al mismo tiempo, uno de los más olvidados a la hora de limpiar. Sin embargo, acumula sudor, humedad, ácaros y bacterias con el paso del tiempo, lo que puede afectar tanto la calidad del descanso como la salud.
Para mantenerlo en buen estado sin gastar en productos costosos, existe un truco casero que se volvió muy popular: usar bicarbonato de sodio. El método es económico, no tóxico y al alcance de cualquiera.
El procedimiento es simple. Primero hay que retirar toda la ropa de cama y, si hay manchas visibles, tratarlas antes de aplicar el bicarbonato: un paño húmedo con agua y jabón neutro alcanza para la mayoría. Una vez que la superficie esté seca, se espolvorea bicarbonato de manera uniforme por todo el colchón, como si se espolvoreara sal, y se deja actuar entre 30 minutos y una hora.
Cuanto más tiempo repose, mejor absorbe la humedad y neutraliza los olores. Finalmente, se retira con aspiradora. Si no hay aspiradora disponible, se puede usar un paño limpio o un cepillo de cerdas suaves.
Para manchas más difíciles, como las de sudor o humedad acumulada que dejan esas marcas amarillas típicas, el bicarbonato tiene un aliado: el vinagre blanco. Se rocía vinagre diluido en agua sobre la zona afectada, se espolvorea bicarbonato por encima y se deja que la reacción efervescente actúe entre 30 y 40 minutos. Luego se frota suavemente con una esponja o paño y se aspira.

En el caso de manchas de sangre, se recomienda reemplazar el vinagre por agua oxigenada, que las descompone con mayor eficacia.
Un punto clave es el secado. Después de cualquier limpieza con líquidos, el colchón debe quedar completamente seco antes de volver a tender la cama. La humedad remanente favorece la aparición de moho y hongos, que son justamente lo que se busca evitar. Para acelerar el proceso se puede usar un secador de pelo, dejar la habitación ventilada o, si es posible, exponer el colchón al sol unas horas.
¿Cada cuánto conviene hacerlo? La limpieza profunda con bicarbonato se recomienda una o dos veces al año. Sin embargo, si hay olores persistentes, alguien en casa sufre alergias o el colchón no tiene protector, conviene hacerlo con mayor frecuencia. Para el mantenimiento cotidiano alcanza con ventilar la habitación unos minutos antes de hacer la cama, cambiar las sábanas semanalmente y sacudir bien las almohadas.
Usar un protector de colchón impermeable y transpirable es el complemento ideal para este truco: reduce la acumulación de suciedad, facilita futuras limpiezas y prolonga la vida útil del colchón. Con estos cuidados simples y constantes, el colchón se mantiene más fresco, más limpio y en mejores condiciones durante mucho más tiempo.














