En esta noticia

El picudo rojo de las palmeras ya fue detectado en Argentina y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) amplió la emergencia fitosanitaria a toda la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos.

La decisión se tomó luego de confirmar, el pasado 19 de agosto, ejemplares de esta plaga en un establecimiento costero entrerriano.

Picudo rojo: dónde se detectó y por qué Senasa amplió la emergencia

El primer antecedente en territorio argentino había sido registrado en la isla Martín García, perteneciente al partido de La Plata. Sin embargo, la confirmación de ejemplares en un establecimiento de Entre Ríos marcó la llegada del picudo rojo al territorio continental.

A partir de esta detección, la Dirección de Protección Vegetal del Senasa estableció mediante la Disposición 2/2026 que la emergencia fitosanitaria regirá hasta junio de 2028 y amplió su alcance a todo el territorio bonaerense y entrerriano.

Qué controles aplicará Senasa para frenar al picudo rojo

El organismo público activará un esquema de vigilancia y control que contempla la inspección y georreferenciación de palmeras, además de la erradicación de los ejemplares afectados. También se controlará el movimiento de plantas, restos de poda, material de propagación, suelos, sustratos, herramientas, vehículos y maquinarias que puedan contribuir a transportar el insecto.

El protocolo establece además medidas específicas para viveros y cultivos comerciales, como el aislamiento de ejemplares, monitoreos periódicos y tratamientos preventivos sobre las palmeras que todavía no presenten la plaga.

El picudo rojo de las palmeras fue detectado en Entre Ríos y Senasa reforzó los controles para evitar su propagación en Buenos Aires y otras zonas del país.

Picudo rojo: las zonas que quedarán bajo vigilancia y qué pasará con las palmeras afectadas

El plan de contingencia establece dos áreas alrededor de cada foco confirmado: una zona infestada de 1 kilómetro de radio y otra zona bajo contingencia de 10 kilómetros. Dentro de estos sectores se aplicarán diferentes medidas de acuerdo con el nivel de riesgo y las características del lugar afectado.

Cuando se confirme la presencia del insecto, los responsables de los establecimientos deberán cumplir las medidas obligatorias, que incluyen el retiro y destrucción de las palmeras contaminadas, además de la limpieza y desinfección de vehículos y herramientas.

El objetivo es evitar que las propias tareas de control terminen favoreciendo la dispersión de la plaga.