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El cuidado de la piel dejó de ser exclusivo de la edad madura y hoy es tendencia entre jóvenes y adultos. La búsqueda de una apariencia saludable ya no depende solo de cremas o sueros, sino que se centra en la alimentación como base de la estética. En este contexto, el colágeno se convirtió en el protagonista.

¿Por qué el colágeno es importante?

El colágeno es una proteína que actúa como soporte estructural del cuerpo. Aporta firmeza a la piel, resistencia a los huesos y fuerza al cabello y las uñas.

Sin embargo, su producción natural disminuye a partir de los 25 años, lo que provoca líneas de expresión y pérdida de elasticidad. Por eso, incluir alimentos que favorezcan su síntesis es clave para mantener la salud y la estética.

La clara de huevo: una fuente natural

Entre las opciones más accesibles, la clara de huevo destaca por su alto contenido proteico y bajo aporte calórico. Este alimento aporta aminoácidos esenciales como prolina y glicina, necesarios para fabricar colágeno nuevo. Además:

  • Contiene biotina, que fortalece cabello y uñas.
  • Aporta proteínas de calidad para reparar tejidos.
  • Ayuda a mantener el tono muscular, lo que mejora el soporte de la piel.

¿Cómo incorporarla en la dieta?

La clara de huevo es versátil y se puede usar en tortillas, batidos, panes proteicos o postres saludables. Integrarla en la alimentación diaria no solo mejora la apariencia, sino que también fortalece articulaciones y tejidos conectivos.

Aunque la industria ofrece cápsulas y tratamientos tópicos, los especialistas recomiendan obtener nutrientes a través de alimentos reales. Esta estrategia asegura una absorción más efectiva y beneficios duraderos.

Alimentos que contienen colágeno o estimulan su producción

  1. Caldo de huesos: es la fuente natural más directa de colágeno. Se obtiene al hervir durante horas huesos y cartílagos, liberando colágeno, gelatina y aminoácidos clave.
  2. Carnes con tejido conectivo (vacuno y cerdo): cortes como osobuco, falda o costilla aportan colágeno gracias a los tendones y cartílagos que contienen.
  3. Pescados y mariscos: la piel y las espinas del pescado son ricas en colágeno. Además, aportan omega-3, que ayuda a mantener la piel y las articulaciones saludables.
  4. Pollo (especialmente piel y cartílago): el colágeno del pollo es muy utilizado en suplementos por su impacto positivo en articulaciones y músculos.