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Durante décadas, los microbios estuvieron asociados casi exclusivamente a la enfermedad, la falta de higiene y el riesgo de infecciones. Sin embargo, en los últimos años la evidencia científica comenzó a modificar esa percepción. Hoy, especialistas sostienen que una gran parte de estos microorganismos cumple funciones esenciales para el organismo y que mantener un equilibrio entre los llamados “buenos” y “malos” resulta clave para la salud.

De acuerdo con el equipo interdisciplinario de PROFENI (Profesionales y Expertos en Nutrición Infantil), los cambios en los hábitos modernos, como la urbanización, el uso frecuente de antibióticos y la menor exposición a bacterias presentes en el ambiente, redujeron el contacto cotidiano con microorganismos beneficiosos. Como consecuencia, los especialistas impulsan un cambio de paradigma: en lugar de buscar eliminarlos por completo, proponen favorecer una convivencia saludable a través de la alimentación.

La microbiota intestinal, considerada actualmente por la comunidad científica como un verdadero “órgano”, desempeña un rol fundamental en el sistema inmunológico, el metabolismo e incluso en distintos procesos neurológicos. Por eso, desde PROFENI destacan que recuperar el vínculo con estos microorganismos mediante una dieta equilibrada, rica en fibras y alimentos fermentados, puede aportar beneficios significativos para el bienestar general.

Qué dicen los estudios científicos sobre los alimentos fermentados

Según explican los especialistas, el consumo habitual de alimentos fermentados, como el yogur, se asocia con una mayor diversidad de la microbiota, una mejor salud digestiva y un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Estas conclusiones están respaldadas por distintas investigaciones internacionales, que además muestran que este tipo de alimentación genera cambios positivos tanto en la composición de la microbiota intestinal como en el metabolismo.

Los alimentos fermentados, como el yogur, contribuyen a una microbiota más diversa y a una mejor salud digestiva.

En ese contexto, PROFENI también destaca un concepto cada vez más presente en la investigación nutricional: la “dosis diaria de microorganismos vivos”. La idea, respaldada por trabajos científicos recientes, plantea que incorporar regularmente microorganismos beneficiosos a través de la alimentación podría convertirse en un componente tan importante de una dieta saludable como el consumo de vitaminas, minerales o fibra.

El yogur, el alimento más recomendado para incorporar microorganismos vivos

Entre todos los alimentos fermentados, el yogur ocupa un lugar destacado por su valor nutricional, su accesibilidad, su aceptación cultural y su seguridad alimentaria. Desde PROFENI señalan que constituye una de las formas más simples y efectivas de incorporar microorganismos vivos en la dieta diaria. Además, a diferencia de otras bebidas fermentadas como el kéfir o la kombucha, su proceso de elaboración no produce alcohol, por lo que también está recomendado durante la infancia.

La evidencia también respalda estos beneficios. Un estudio realizado sobre más de 27.000 personas encontró que quienes consumían una mayor cantidad de alimentos con microorganismos vivos presentaban mejores indicadores de salud, como niveles más favorables de glucosa, colesterol HDL y presión arterial. Además, otras investigaciones vincularon el consumo habitual de yogur con una composición más saludable del microbioma intestinal y una menor presencia de obesidad abdominal. En Argentina, donde siete de cada diez niños no alcanzan la ingesta diaria recomendada de calcio y más del 90% presenta déficit de vitamina D, los especialistas consideran que este alimento puede ser una herramienta concreta para mejorar la nutrición y favorecer el equilibrio de la microbiota.