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Con el paso de los años, algunos espacios de la casa pueden dejar de ser tan cómodos o seguros como antes. La cocina es uno de los ambientes que requiere especial atención para los adultos mayores, ya que allí se combinan superficies que pueden volverse resbaladizas, objetos pesados y elementos ubicados a diferentes alturas.

Junto con el baño, forma parte de los llamados núcleos húmedos de la vivienda, donde puede haber agua, grasa y cambios de nivel. “Combina superficies resbaladizas, cambios de nivel y tiene elementos que requieren fuerza o estabilidad para usarse con seguridad”, explica la arquitecta Florencia Luna.

Luna dirige el estudio Arquitectura Mola, especializado en diseñar y reformar espacios teniendo en cuenta las necesidades concretas de quienes los habitan.

“Mi enfoque se centra en escuchar atentamente las necesidades de cada persona para entenderlas y así crear diseños personalizados que reflejen su estilo de vida”, señala.

Desde su experiencia, la distribución de la cocina puede influir directamente en la comodidad cotidiana. Alcanzar objetos ubicados en altura, levantar elementos pesados o caminar sobre superficies donde puede haber líquidos son situaciones que pueden resultar más complejas con el paso del tiempo.

“Muchas veces no cuentan con apoyos adecuados ni con una iluminación pensada para una visión que ya no es la misma que años atrás”, explica.

Cómo prevenir caídas en la cocina

Uno de los primeros aspectos que conviene revisar es la iluminación. La cocina debe contar con una luz general que permita distinguir todos los sectores y con iluminación puntual sobre las áreas de trabajo.

También es importante revisar la distribución de los muebles. Una organización adecuada puede evitar desplazamientos innecesarios y facilitar las tareas cotidianas.

Cómo prevenir caídas en la cocina.Unsplash.

Una alternativa es reemplazar estanterías demasiado altas por espacios de almacenamiento accesibles. También pueden incorporarse cajones para evitar tener que agacharse repetidamente.

La especialista propone sustituir algunos módulos bajos con puertas por cajones, ya que permiten encontrar y retirar los objetos con mayor facilidad.

En las zonas de circulación, además, conviene mantener una iluminación clara y retirar alfombras sueltas, obstáculos y desniveles innecesarios.

“Son intervenciones simples, pero pensadas desde el uso real, que permiten que la casa acompañe el paso del tiempo de una manera más amable y segura”, recuerda.

Cambios sencillos para una cocina más segura.Unsplash.

Cambios sencillos para una cocina más segura

No siempre es necesario realizar una reforma completa. En muchos casos, reorganizar algunos sectores puede mejorar la comodidad y favorecer la autonomía.

“Siempre que el adulto que vaya a habitar la vivienda conserve la lucidez necesaria para desenvolverse en la cocina, se pueden hacer ajustes sencillos que prioricen la comodidad y reduzcan esfuerzos innecesarios”, explica Luna.

Los utensilios de uso cotidiano deberían permanecer al alcance de la mano, en cajones o estantes ubicados a una altura cómoda. De esta manera se evitan posiciones forzadas y movimientos innecesarios.

También se recomienda utilizar superficies antideslizantes, especialmente en sectores donde puede acumularse agua. La iluminación sobre la encimera y la zona de cocción es otro punto fundamental.

La cocina debería contar, siempre que sea posible, con ventilación natural. Si funciona con gas, además, es recomendable incorporar un detector de humo que permita advertir rápidamente ante una emergencia.

Cambios sencillos para una cocina más segura.Andrii Rakov

Los electrodomésticos sencillos de utilizar también pueden facilitar las tareas y contribuir a conservar la independencia.

“Desde mi experiencia en reformas, muchas veces reordenar la cocina existente, mejorar la iluminación o ajustar algunas alturas es suficiente para que el espacio acompañe mejor las rutinas diarias, sin necesidad de grandes intervenciones”, afirma Luna.

Los errores más comunes al reformar

Uno de los principales errores es pensar que una cocina adaptada para adultos mayores debe parecer un espacio hospitalario. Según la arquitecta, muchas personas solo necesitan modificaciones puntuales para continuar utilizándola cómodamente.

“Cada caso debe analizarse de manera particular, pero diseñar espacios excesivamente fríos o con un aire hospitalario puede generar rechazo y hacer que el adulto no se sienta como en casa”, advierte.

También es frecuente priorizar la estética por encima de la funcionalidad. Algunos materiales muy lisos pueden ser resbaladizos y determinados muebles pueden tener alturas poco prácticas.

Por último, Luna recomienda pensar en las necesidades futuras y no únicamente en las actuales.

“Lo más importante es diseñar espacios flexibles, que puedan adaptarse con el tiempo sin necesidad de volver a intervenir en un corto plazo. Una buena reforma es aquella que acompaña el envejecimiento de manera natural”, concluye.