Juan Manuel Fangio está más vigente que nunca. Este domingo, Franco Colapinto recorrió las calles de Buenos Aires en una réplica del Mercedes-Benz W196—la famosa Flecha de Plata del piloto de Balcarce.
Con ese histórico modelo, Fangio fue campeón mundial en 1954 y 1955, dejando el nombre del país en lo más alto del automovilismo internacional.
Fangio: “Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”
Oriundo de Balcarce e hijo de inmigrantes italianos, en sus años como corredor de Fórmula 1 logró 24 victorias (47.06 %); 29 pole positions (56.86 %); 23 récords de vueltas (45.10 %) y subió 35 veces al podio (68.63 %).
Sin embargo, el mejor corredor de la historia automovilística nacional se caracterizó siempre por su humildad y austeridad, de hecho, su célebre declaración “siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”, sigue siendo una de sus frases más recordadas hasta hoy.
¿Qué quiso decir Fangio con su frase más recordada?
Es una de las máximas más potentes sobre la excelencia, la superación personal y la humildad. Es un principio de vida que trasciende el deporte.
1. La ambición como motor (tratar de ser el mejor)
Fangio no invita al conformismo. Al contrario, impulsa a la excelencia. “Tratar de ser el mejor” implica:
- Disciplina y esfuerzo: no se llega a la cima por azar, sino por trabajo duro.
- Competitividad sana: el deseo de superarse a uno mismo y a los estándares establecidos.
- Mentalidad de crecimiento: siempre hay un margen para mejorar la técnica, el tiempo o el rendimiento.
2. La humildad como salvaguarda (nunca creerse el mejor)
Esta es la parte más profunda de la frase. “Creerse el mejor” es un estado mental peligroso por varias razones:
- El estancamiento: quien cree que ya llegó al techo, deja de aprender. El aprendizaje termina donde empieza la soberbia.
- La subestimación del rival: en el automovilismo (y en la vida), subestimar a los demás es el primer paso hacia la derrota o el accidente.
- La pérdida de perspectiva: mantener los pies sobre la tierra permite analizar los errores propios con honestidad.
3. El equilibrio entre confianza y ego
Fangio diferencia claramente la confianza (necesaria para conducir a 300 km/h) del ego (que nubla el juicio).
- La confianza te da la seguridad para actuar.
- La humildad te da la prudencia para evaluar los riesgos y seguir evolucionando.
Para Fangio, la grandeza no residía en el trofeo, sino en la búsqueda incansable de la perfección, manteniendo siempre la sabiduría de saberse incompleto. Es una lección de maestría: el verdadero campeón es aquel que corre con el hambre de un principiante y la templanza de un sabio.
Una enseñanza que se puede aplicar en los distintos aspectos de la vida y que ayuda a recordar que ser el mejor es una consecuencia del trabajo y del esfuerzo, no de un título que uno debe autootorgarse.
10 frases inspiradoras de Fangio
1 - Para ganar, lo primero que hay que hacer es llegar.
2 - No vale la pena arriesgar la vida por un poco de popularidad.
3 - Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor.
4 - La vida nos da a cada uno las herramientas para que vayamos por el mundo.
5 - Luché mucho, pero siempre de frente. No creo haber merecido el enojo de nadie.
6 - Es más difícil vivir que correr. Las carreras duran un par de horas, pero la vida dura toda la vida.
7 - No quiero imponer mi presencia al público durante demasiado tiempo. La gente se cansa de ver siempre las mismas caras.
8 - Estoy satisfecho con la cosecha de amigos que conseguí. En todas partes hice de la amistad un culto y de la seriedad una obligación. Pude cometer errores con la cabeza, nunca con el corazón.
9 - Si mis campañas han servido para algo...Si corriendo automóviles fui útil a mi patria, eso lo dirá el tiempo. Yo solo tengo un deseo, y es que mi conducta en el mundo pueda ser aprovechada por todos los jóvenes.
10 - En la vida se triunfa de muchas maneras, no solo ganando carreras. Ahora el deporte está pagado enormemente; la televisión ha hecho ese milagro. En mi época no interesaba el premio. Corríamos lo mismo: hubiera premio o no.