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Investigadores de la Universidad de Oulu, Finlandia, hizo un sorprendente hallazgo en el Rift de Afar, Etiopía, que aporta nuevos datos sobre el verdadero origen de los ritos funerarios de la cremación.

El descubrimiento, registrado en el miembro Halibee de la Formación Dawaitoli, sugiere que la práctica de la cremación empezó hace 100.000 años, una fecha que retrasa este rito unos 60.000 años.

Hasta ahora, las pruebas más antiguas en África databan de hace 3300 años, mientras que en Australia se situaban hace unos 40.000 años.

Origen de los ritos funerarios: qué descubrieron

La investigación destacó que el yacimiento al aire libre permitió establecer secuencias de comportamiento precisas. En detalle, los fósiles analizados presentan marcas de exposición a altas temperaturas, mordeduras de depredadores y evidencias de un enterramiento súbito en el mismo nivel estratigráfico.

El estudio, publicado recientemente en la revista PNAS, fue liderado por expertos como Yonas Beyene y Tim White. Según Ferhat Kaya, de la Universidad de Oulu, estos datos permiten construir una comprensión integral sobre cómo los primeros Homo sapiens interactuaban con su entorno natural.

El análisis de miles de herramientas de piedra reveló que estos grupos regresaban recurrentemente a las llanuras del antiguo río Awash. Este factor, sumado a los ciclos hidrológicos locales fueron más determinantes para su supervivencia que las fluctuaciones climáticas a escala global.

Los investigadores además recuperaron piezas de obsidiana, un vidrio volcánico que no pertenece a la zona inmediata. Esto demuestra que los Homo sapiens de hace 100.000 años ya se desplazaban grandes distancias para obtener y transportar materias primas de calidad.

Además, se analizaron más de 3000 fósiles de animales, donde se incluyeron monos y roedores. Estos restos permitieron mapear la biodiversidad del ecosistema en el Rift de África Oriental durante el Pleistoceno tardío, que ofreció un detalle inusual del comportamiento humano.

La integración de datos geológicos y paleontológicos, señalaron los científicos, es fundamental para comprender la evolución de nuestra especie antes de su expansión hacia Eurasia.

En conclusión, el hallazgo en Halibee no solo desafía la cronología de las capacidades rituales del Homo sapiens. También revalúa el papel de la estabilidad del entorno local en el desarrollo de las primeras culturas paleolíticas y su capacidad adaptativa.