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La existencia de materia oscura es probablemente uno de los problemas que más incógnitas plantea a la comunidad científica, y desentrañar su naturaleza se ha convertido en uno de los objetivos primordiales de la física moderna.
Es una forma invisible de materia que no emite, absorbe o refleja luz, lo que la hace invisible a nuestros instrumentos de observación. Sin embargo, sabemos que existe debido a sus efectos gravitacionales sobre la materia visible y que mantiene unidas a las galaxias de manera inexplicable.
Sin embargo, un estudio realizado en conjunto por investigadores de la Universidad británica de Durham, la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza) y NASA fue más allá y reveló el mapa con más alta resolución hasta la fecha de la materia oscura. El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, refuerza la teoría de que esta sustancia enigmática fue la principal ‘arquitecta’ del universo.
El hallazgo astronómico que podría resolver uno de los más grandes misterios del universo
Su elaboración, a partir de las observaciones del telescopio espacial James Webb (de las agencias espaciales europea y canadiense y la NASA), permitieron determinar que la materia oscura fue la que determinó la distribución a gran escala de las galaxias que hoy se ven en el universo.
Los científicos creen que, en el origen del universo, la materia oscura se aglutinó primero y luego atrajo a la materia normal, lo que creó las regiones donde comenzaron a formarse estrellas y galaxias, y más tarde los planetas.
Los investigadores sostienen que, sin ella, es posible que la Vía Láctea no tuviera los elementos que permitieron la aparición de la vida en la Tierra.
“Al revelar la materia oscura con una precisión sin precedentes, nuestro mapa muestra cómo un componente invisible del universo ha estructurado la materia visible hasta el punto de permitir la aparición de galaxias, estrellas y, en última instancia, de la vida misma”, señala uno de los autores, Gavin Leroy, de la Universidad de Durham.
“Este mapa revela el papel invisible pero esencial de la materia oscura, la verdadera arquitecta del universo, que organiza gradualmente las estructuras que observamos a través de nuestros telescopios”, agrega el investigador en un comunicado.
Lo sorprendente es que, a pesar de su carácter fantasmagórico, la materia oscura interactúa con el resto del universo a través de la gravedad, y ha atraído hacia sí a la materia normal a lo largo de la historia cósmica.
“Hay miles de millones de partículas de materia oscura que atraviesan nuestro cuerpo cada segundo. No causan ningún daño, no nos perciben y simplemente siguen su camino. Pero toda la nube de materia oscura que gira alrededor de la Vía Láctea tiene suficiente gravedad como para mantener unida toda nuestra galaxia. Sin la materia oscura, la Vía Láctea se desintegraría”, apunta Leroy.
El área cubierta por el nuevo mapa es una sección del cielo aproximadamente 2,5 veces más grande que la Luna llena, en la constelación de Sextans.
El telescopio James Webb observó esta región durante 255 horas e identificó casi 800.000 galaxias, muchas de ellas detectadas por primera vez. A continuación, el equipo científico buscó materia oscura observando cómo su masa curva el propio espacio.
El nuevo mapa contiene aproximadamente 10 veces más galaxias que los mapas de la zona realizados por observatorios terrestres y el doble que el telescopio espacial Hubble.