

Después de un divorcio, una de las dudas que pueden surgir es qué sucede con el apellido que una de las partes decidió incorporar durante el matrimonio. Aunque la legislación argentina reconoce el derecho a utilizar el apellido del cónyuge, la situación cambia cuando se disuelve el vínculo matrimonial.
El Código Civil y Comercial de la Nación establece una regla general, pero también contempla una excepción que puede permitir conservarlo después de la separación. Además, existen otras cuestiones que deben resolverse al separarse legalmente, como la compensación económica y la división de los bienes compartidos.
¿Qué dice la ley argentina sobre el apellido después de un divorcio?
El artículo 67 del Código Civil y Comercial de la Nación establece que cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro, con la preposición “de” o sin ella. Esta posibilidad rige durante el matrimonio y no está limitada a las mujeres.

Sin embargo, la normativa es clara en una cuestión concreta: una persona divorciada o cuyo matrimonio fue declarado nulo no puede seguir haciendo uso del apellido de su ex cónyuge, salvo excepciones.
¿En qué casos puede seguir utilizándose el apellido después de un divorcio?
Si bien el Código Civil y Comercial de la Nación sostiene que el divorcio modifica las condiciones para utilizar el apellido de un cónyuge, en casos o circunstancias particulares, como la autorización de un juez, se contempla la posibilidad de seguir haciendo uso del mismo.
El juez puede autorizar a una persona a conservar el apellido de su cónyuge tras divorciarse si encuentra “motivos razonables”. La persona interesada debe plantear los argumentos ante el magistrado y esperar recibir una respuesta, ya que no existe una autorización automática por haber usado ese apellido durante muchos años ni por haberlo incorporado a la documentación personal.
¿Cómo se dividen los bienes después del divorcio?
En el régimen de comunidad, cada cónyuge conserva sus bienes propios y, como regla general, los bienes gananciales se dividen por mitades una vez determinada la masa común que corresponde repartir, de acuerdo a la información que mantiene actualizada el Gobierno argentino a través de su sitio web oficial.
En cambio, si eligieron el régimen de separación de bienes, cada cónyuge conserva la titularidad de sus bienes. Cabe destacar que vivienda familiar puede estar sujeta a reglas específicas, por lo que no corresponde aplicar automáticamente el mismo criterio que al resto del patrimonio.
¿Cuándo corresponde una compensación económica después del divorcio?
La compensación económica es una prestación que puede corresponder al cónyuge a quien el divorcio le provoca un desequilibrio económico manifiesto, que empeora su situación y que tiene como causa adecuada el matrimonio y su ruptura. Puede consistir en un pago único, una renta por tiempo determinado o indeterminado, en casos excepcionales.
Este tipo de solicitud no se autoriza automáticamente por el hecho de divorciarse. Para solicitarla, la persona debe acreditar las condiciones previstas por la ley y el vínculo entre el desequilibrio económico y la ruptura matrimonial.
Si los cónyuges no llegan a un acuerdo, la compensación puede ser fijada por un juez, que evaluará distintas circunstancias, entre ellas:
- el patrimonio de los cónyuges cuando se casaron y el patrimonio que tenían al momento de pedir el divorcio;
- la dedicación de cada uno a la familia, crianza y educación de los hijos;
- la edad y estado de salud de los cónyuges y de los hijos;
- la capacidad laboral y posibilidad de acceder a un empleo del cónyuge que pide la compensación.















