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Después de más de una década de anuncios, finalmente Buenos Aires empieza a ver en marcha una de sus obras más ambiciosas. La llamada “London Eye” porteña ya avanza en un punto estratégico de la ciudad.
El proyecto, que busca transformar el perfil turístico local, promete convertirse en una de las postales más impactantes del país y posicionar a la Argentina en el mapa de las grandes atracciones urbanas del mundo.
London Eye en Argentina: dónde estará y por qué genera tanta expectativa
La estructura se levantará en el Dique 1 de Puerto Madero, una de las zonas más exclusivas de la Ciudad. Allí se instalará la denominada “Rueda de Buenos Aires”, una noria gigante similar a la icónica atracción de Londres.
En la atracción se podrán observar vistas panorámicas del Río de la Plata, la Reserva Ecológica y el skyline porteño, lo que la convierte en una experiencia pensada tanto para turistas como para locales.
Cómo será el “London Eye” argentino
El proyecto contempla una inversión superior e 8 millones de dólares y una estructura de gran escala que competirá con otras ruedas famosas del mundo. Entre sus principales características:
- Tendrá unos 82 metros de altura
- Contará con 36 cabinas cerradas y climatizadas
- Cada vuelta podrá transportar cerca de 300 personas
- El recorrido durará alrededor de 20 minutos
Estas cifras la ubican entre las más importantes de la región y la convierten en una experiencia de vista 360° sobre Buenos Aires.
Además, incluirá iluminación LED y tecnología internacional, lo que permitirá que también sea un atractivo visual durante la noche.
La construcción se llevará adelante sobre una base de hormigón armado de 1.100 metros cuadrados; mientras que la ejecución estará en manos de RDBA.SA, mientras que la iniciativa original fue propulsada por Fénix Entertainment.
Cuándo estaría terminada la Rueda de Buenos Aires
Según los plazos previstos, la construcción demandará alrededor de 450 días, aunque algunas estimaciones apuntan a una inauguración hacia 2027 si se cumplen los tiempos establecidos.
Esto significa que, por primera vez, el proyecto tiene un horizonte concreto después de años de incertidumbre.
La apuesta es clara: replicar el impacto que generaron ruedas gigantes en ciudades como Londres, Singapur o Las Vegas.
Si el plan se concreta, Buenos Aires sumará una atracción capaz de atraer turismo internacional, dinamizar la economía local y convertirse en uno de los puntos más fotografiados del país.