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La salud intestinal pasó a convertirse en una de las claves del bienestar general. Especialistas coinciden en que el equilibrio de la microbiota impacta no solo en la digestión, sino también en el sistema inmune, la energía y hasta el estado de ánimo.

En ese contexto, mientras muchos buscan soluciones en suplementos o alimentos específicos, hay un hábito cotidiano que pasa desapercibido y puede marcar la diferencia, la forma en que se mastica.

El “gap” de los 30 masticados: el cambio clave para evitar la hinchazón

Uno de los errores más comunes es comer rápido. Según advierten especialistas, la digestión no empieza en el estómago, sino en la boca.

Masticar cada bocado hasta que tenga una textura casi líquida reduce el esfuerzo que luego debe hacer el sistema digestivo. Este simple gesto tiene un impacto directo en la microbiota intestinal, ya que disminuye la carga de trabajo de las bacterias encargadas de procesar los alimentos.

Además, comer con apuro favorece la aerofagia, es decir, tragar aire durante las comidas. Este factor explica cerca del 30% del volumen abdominal extra, lo que se traduce en hinchazón y molestias.

En otras palabras, no se trata solo de qué se come, sino de cómo se come.

El consumo de alimentos con probióticos, como el yogur natural, está asociado a beneficios para la flora intestinal. Estos productos contienen bacterias como Lactobacillus y Streptococcus, que ayudan a mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmune.

Masticar cada bocado hasta que tenga una textura casi líquida reduce el esfuerzo que luego debe hacer el sistema digestivo

Sin embargo, los especialistas advierten que no es suficiente con incorporar estos alimentos si no se corrigen otros hábitos.

También señalan que no todos los productos o suplementos cumplen su función, ya que muchos probióticos no sobreviven al paso por el estómago.

Por qué es clave cuidar el intestino

Más del 70% del sistema inmunológico está vinculado al intestino. Cuando la microbiota se altera, pueden aparecer síntomas como inflamación, fatiga, cambios de ánimo o dificultades para regular el peso.

Por eso, restaurar el equilibrio intestinal es fundamental para evitar molestias recurrentes y mejorar la calidad de vida.

Otros hábitos que ayudan a mejorar la digestión

Además de masticar correctamente, hay otras prácticas simples que pueden favorecer el funcionamiento del sistema digestivo:

  • Evitar cenar tarde para no interferir con el ritmo natural del intestino.
  • Reducir el consumo de alimentos crudos por la noche, especialmente si generan molestias.
  • Realizar una caminata corta después de las comidas para facilitar la digestión.
  • Preferir bebidas a temperatura ambiente en lugar de muy frías.

Ajustar estos hábitos cotidianos, como la forma de masticar, puede ser clave para reducir la hinchazón y mejorar la digestión sin necesidad de grandes cambios en la dieta.