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A medida que avanza la alimentación complementaria en menores, los especialistas ponen el foco en qué productos pueden incorporarse de forma segura desde edades tempranas.

En ese proceso, los alimentos fermentados suelen generar dudas en muchos padres y madres preocupados por la alimentación de sus hijos, especialmente por sus características y su contenido microbiológico.

¿Cuál es el alimento fermentado más recomendado en bebés?

El equipo interdisciplinario de Profesionales y Expertos en Nutrición Infantil (Profeni), encargado de elaborar recomendaciones alimentarias adaptadas al contexto argentino y basadas en evidencia científica, señalan que no todos los alimentos fermentados son aptos para la infancia.

De hecho, los expertos aclaran que el yogures un alimento fermentado óptimo para incorporar a partir del sexto mes”. Esta recomendación se apoya no solo en la consistencia, textura y densidad nutricional, sino en criterios de seguridad y en su proceso de elaboración, que lo diferencia de otros productos fermentados, como el kefir que contiene alcohol y no está indicado su consumo en niños.

¿Por qué el yogur es seguro en la alimentación infantil?

El yogur se obtiene a partir de la fermentación de la leche con bacterias específicas como Lactobacillus y Streptococcus, lo que garantiza un producto estable y seguro. Según diversos informes, la leche utilizada atraviesa procesos de pasteurización que eliminan microorganismos potencialmente peligrosos antes de la fermentación.

Además, Profeni aclara que “no representa riesgo de transmitir Escherichia coli”, ya que el proceso productivo elimina bacterias patógenas y utiliza cultivos seguros. Esto lo convierte en una opción confiable para su incorporación temprana.

Por qué no se recomiendan otros fermentados

A diferencia del yogur, otros alimentos fermentados como el kéfir no se aconsejan en bebés. La evidencia científica recolectada por Profeni detalla que esto se debe a que su proceso de fermentación puede generar alcohol, lo que lo hace inadecuado para población infantil.

Esta recomendación se encuentra respaldada por publicaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría sobre alimentos fermentados y probióticos en niños.

Más allá de su seguridad, el yogur aporta beneficios nutricionales relevantes en esta etapa. Combina proteínas de calidad, calcio y microorganismos vivos, lo que lo convierte en una herramienta útil para mejorar la alimentación infantil.