Lo que comenzó como un proyecto ganadero terminó convirtiéndose en uno de los mayores desastres ecológicos de una isla remota de Nueva Zelanda.
Más de 4.000 ovejas quedaron abandonadas durante décadas, arrasaron la vegetación nativa y pusieron en riesgo a numerosas especies de aves.
Sin embargo, una operación de restauración sin precedentes logró revertir el daño y hoy este territorio es un ejemplo mundial de recuperación.
La isla donde miles de ovejas destruyeron un ecosistema único durante más de 60 años
Todo comenzó en 1895, cuando el gobierno de Nueva Zelanda destinó la Isla Campbell a la cría de ovejas.
La actividad ganadera modificó rápidamente el paisaje: los animales consumieron gran parte de las megaherbas, plantas exclusivas de la región, y dañaron los sitios de reproducción de aves marinas como los albatros.
Aunque la explotación fue abandonada en 1931, las ovejas permanecieron en libertad. Sin depredadores naturales, la población creció sin control y el deterioro del ecosistema se agravó con el paso de las décadas.
El rescate de la Isla Campbell: así eliminaron miles de ovejas y erradicaron las ratas
A partir de la década de 1970, las autoridades neozelandesas iniciaron un ambicioso plan de recuperación ambiental. Primero instalaron una cerca para comprobar si la vegetación podía regenerarse sin la presencia de ovejas. Los resultados fueron inmediatos y confirmaron que era necesario retirar por completo a los animales.
Durante los años siguientes, equipos especializados capturaron miles de ejemplares con ayuda de perros rastreadores. En 1991 desaparecieron las últimas ovejas salvajes de la isla.
El siguiente desafío fueron las ratas marrones, introducidas décadas antes por embarcaciones balleneras. En 2001 se realizó una operación aérea con helicópteros equipados con GPS que distribuyeron cebo de forma precisa. Dos años después, la isla fue declarada oficialmente libre de roedores.
Cómo cambió la biodiversidad de la isla tras una de las mayores restauraciones ecológicas del mundo
Más de dos décadas después de la erradicación de ovejas y ratas, la Isla Campbell muestra una recuperación extraordinaria. Las plantas nativas volvieron a cubrir el terreno y numerosas especies de aves recuperaron sus zonas de nidificación.
Gracias a este proceso, el territorio es considerado uno de los casos más exitosos de restauración ecológica a nivel mundial y un laboratorio natural que demuestra que, con intervenciones sostenidas, es posible revertir décadas de degradación ambiental.