Negocios repletos de gente, empleados haciendo horas extras, cajas que registran sin cesar las compras pagadas con el aguinaldo. Navidad, donde se concentra el 20% de las ventas anuales del comercio, podría ser la época más feliz para los minoristas, si no fuera por un detalle: las pérdidas crecen en la misma proporción que los ingresos.

Esas pérdidas van desde productos vencidos o dañados por el manoseo hasta errores administrativos en la gestión del stock, que generan, por ejemplo, la duplicación de los pedidos. Pero lo más significativo son los robos externos (de clientes o proveedores) y los hurtos internos (de empleados).

Según el Programa de Administración de Minoristas de la Fundación Instituto de Administración (FIA), las pérdidas para los minoristas fueron 1,77% de los ingresos operativos de las empresas, que sumaron R$ 635.000 millones en 2009, de acuerdo a estimaciones de la Confederación Nacional del Comercio (CNC).

Por eso, los minoristas pierden nada menos que R$ 11.200 millones al año. Según las cuentas de Provar, 40,5% de ese total, el equivalente a poco más de R$ 4.600 millones en los números de la CNC, son perdidos por hurtos. Los empleados de las empresas responden por la mitad de ese valor.

En los supermercados, el escenario es más crítico. Las pérdidas sumaron 2,33% de la facturación de las empresas. “El sector minorista aplica en promedio 0,4% de la facturación en sistemas de control de pérdidas, pero para un control efectivo lo ideal sería 1% , dijo Claudio Landsberg, director de Linx Prevención de Pérdidas.

Algunos minoristas invierten para reducir el perjuicio. Instalar cámaras en negocios y depósitos y pagar extras a gerentes que presenten bajos índices de pérdidas en los negocios que tienen a cargo, son algunas de las medidas adoptadas.

Otro punto es la tercerización del inventario, con la contratación de un equipo externo para verificación del stock, que se realiza con más frecuencia de forma de identificar el origen de la pérdida. Marias eligió esta última opción.

A pesar de que el índice de pérdidas de Marisa está por debajo del promedio del mercado (0,6%), la empresa decidió dar a terceros en 2011 la tarea del inventario, que hasta ahora realizaba el propio equipo de ventas, antes o después de la apertura del negocio.

La velocidad con que se están abriendo nuevas sucursales de Marisa (se inauguran 53 este año; totalizan 278) contribuyó a la decisión de tornar más eficiente el control.

El trabajo de la empresa tercerizada estará bajo el comando del área de gestión de estoques, creada a finales de 2009. “Antes, un auditor iba al negocio para verificar el inventario , dijo Gilberto Quintanilha, coordinador de prevención de pérdidas de Marisa, que señaló que la operación debe hacerse “por lo menos dos veces al año .

Especialistas advierten que, cuanto mayor es la frecuencia del inventario, hay más posibilidades de detectar el origen de las pérdidas. Sobre esa premisa City Lar, el minorista más grande de muebles, electrodomésticos y electro-electrónicos del centro-oeste de Brasil, adoptó el inventario rotativo diario. En ese caso, el encargado de estoque en el negocio hace el levantamiento de todos los productos vendidos el día anterior.

Hay más cuidado con los productos de alto riesgo (como celulares, notebooks, cámaras digitales y pen drivers), de tamaños pequeños y alto valor agregado, más fáciles de ser hurtados.

En este caso, el trabajo lo hacen los empleados especialmente designados para eso, que dentro de la empresa reciben el nombre de agentes de prevención de pérdidas (APP). En promedio, cada una de las 180 sucursales tiene tres o cuatro APPs. ¿Pero designar a un empleado para verificar robos no es arriesgado?

“El empleado sabe que el control es su responsabilidad y, en caso de sospechas, optamos por alejar a los que están envueltos , afirmó Osvaldo Sobrinho, gerente de prevención de pérdidas de City Lar.