

El Salón del Automóvil de Detroit arrancó esta semana con el reto de atraer a más clientes a los concesionarios americanos y batir los 16,9 millones de vehículos que se matricularon el año pasado en Estados Unidos, la primera suba del mercado desde 2000. ¿Pero cómo lograr este objetivo en un mercado tan maduro y con uno de los índices de motorización más altos del mundo?
En primer lugar, apostando por un diseño más cuidado para atraer a los clientes que aún conducen los viejos y austeros modelos del pasado. Así lo entienden todas las marcas, inclusive las americanas, que se dieron cuenta de que las firmas asiáticas les han quitado cuota de mercado, en parte, por ofrecer coches con una imagen más atractiva.
Con esta premisa, Ford presenta en este Salón el nuevo Fusión, un modelo del que espera matricular más de 160.000 unidades anualmente.
El diseño también es la principal arma del Dodge Charger y del prototipo Firepower de Chrysler, un modelo que sigue la línea del nuevo 300, presentado en el Salón de Detroit del año pasado, y que fue uno de los éxitos del mercado estadounidense en 2004.
Una apuesta fuerte a deportivos y todoterrenos
La segunda receta es ampliar la oferta de los denominados trucks, una categoría que incluye todoterrenos, pick ups (todoterrenos descapotables) y furgonetas ligeras, tan populares entre los americanos por su resistencia. Este segmento, en el que General Motors, Ford y Chrysler controlan el 72% de la cuota de mercado, representa el 55% del negocio en Estados Unidos y en los últimos años creció sin parar –un 3,3% en 2004–, hasta los 9,3 millones de unidades.
Consciente de la importancia de este mercado, Mercedes eligió Detroit para exhibir la nueva versión de su flamante Clase M, que llegará primero a Estados Unidos y, recién unos meses después, desembarcará en Europa. Por su parte, Land Rover presentó el Range Rover Sport, Honda lanzó su primera pick up, la Ridgeline, y la firma coreana Kia llevó su KCD-II. Mazda también mostró en el Salón su prototipo MX-Crossport, un todoterreno de líneas deportivas. Las firmas asiáticas están centrándose en desarrollar sus trucks, para conquistar un segmento en el que las marcas cien por ciento estadounidenses siguen dominando.
Europa no es novedad
Con excepción del Clase M de Mercedes, la presencia de nuevos modelos europeos es reducida, tras un 2004 negativo para el mercado automotor en el Viejo Continente. Y, también en Estados Unidos, donde las ventas de estos automóviles cayeron un 5% el pasado ejercicio, hasta las 661.000 unidades. Pese a todo, BMW logró salvar el honor europeo, al presentar nuevas versiones del Serie 5, y Porsche el nuevo 911 Carrera Cabriolet y S Cabriolet.










