

Desde mediados de 2003 y hasta septiembre de este año la balanza comercial con Brasil acumuló un rojo cercano a 4.600 millones de dólares, en medio de una tendencia a la ampliación de la brecha existente. Así, mientras en 2003 el déficit mensual (promedio) fue de 9,4 millones de dólares, en 2004 subió a u$s 150,1 millones y en lo que va de 2005 llegó a u$s 287,1 millones, de acuerdo a un estudio.
Un trabajo realizado por Center Group y publicado en estos días en la página mercosur abc, retoma la cuestión desde el ángulo de cómo venderle más a Brasil, en especial productos de mayor contenido de valor agregado.
El trabajo destaca el hecho de que el desequilibrio se ha producido a pesar de que la tasa de cambio de la Argentina resulta claramente favorable respecto de la tasa de cambio de Brasil. Esto aún computando las diferencias de inflación, que en la Argentina (10% anual) casi dobla la brasileña.
La diferencia más evidente reside en la composición del intercambio. Los cinco productos que más crecieron en las exportaciones de Brasil al mercado local en términos interanuales al 1 de septiembre, fueron determinados tractores y motores diesel, herbicidas, cargadoras para agricultura y tubos de hierro y acero soldados.
Del lado argentino las cinco exportaciones que más crecieron fueron aceitunas preparadas para conserva, cierta especie de porotos negros, óleo diesel, tejido de algodón crudo y compresores de gas. La diferencia de valor agregado entre estos grupos es clara. Mientras el primer grupo de productos hicieron una diferencia de u$s 299 millones, la lista de cinco bienes argentinos registró un aumento de u$s 92 millones.
El informe del Center Group señala que existen ventajas en el mercado brasileño que no son aprovechadas por los exportadores argentinos. Destaca que en el caso de las Pymes, la oferta al importador de un plazo de pago superior a 60 o 90 días, aún cobrando una tasa internacional en dólares, lograría atraer el interés de empresario brasileño. La propuesta tiene en cuenta que los plazos de pago locales oscilan entre 28 y 45 días, con tasas del orden del 6% mensual, que con una tasa de cambio que se mantiene representa 6% mensual en dólares.
En otro orden, señala la posibilidad de superar las restricciones que impone la Receita Federal en la gestión de permisos para importar o exportar (Radar). Entre las alternativas mencionadas figura la contratación por parte del operador argentino de una consultora de comercio exterior para que tramite el certificado para la empresa brasileña. Otra posibilidad es realizar la operación mediante una Trading que importe el producto y se lo venda nacionalizado al cliente brasileño. Por fin existe la variante de que el vendedor local instale en Brasil una firma importadora y exportadora que atienda los pedidos locales.
La radicación de una planta de telefonía celular con participación de inversores internacionales, o la organización de joint venture para la fabricación de maquinaria agrícola, teniendo en cuenta que para este mercado una financiación subsidiada es fundamental, son otras de las alternativas barajadas.










