Son días convulsionados para el negocio aerocomercial en la Argentina. A la pelea casi diaria en el Congreso por el proyecto oficial de estatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, se le suma otro conflicto: la falta de acuerdo entre Esso y Shell y la Secretaría de Transporte, a cargo de Ricardo Jaime, para vender combustible subsidiado a empresas aéreas que ofrecen servicio de cabotaje.

Se trata de una de las principales iniciativas elaboradas por esa cartera para llevar oxígeno financiero a compañías que dicen estar agobiadas por retrasos en tarifas, y combustibles cada vez más caros a nivel internacional.

“Esta semana se firmará el acuerdo con las petroleras para que las aéreas paguen $ 1,85 más IVA el litro , había asegurado el titular de Transporte a este diario el 12 de junio. “Con esta medida, más el aumento de tarifas, cuentan con las condiciones para poder operar sin problemas , agregó el funcionario.

Casi dos meses después, el Gobierno sólo sumó a YPF pero está lejos de alcanzar un acuerdo con el resto.

El borrador que circula contempla que la petrolera de Repsol y los Eskenazi venda bajo esta modalidad 14.000 metros cúbicos (m3) por mes de JP1 (así se denominan a las naftas que usan los aviones); Esso 8.000 m3 y Shell otros 6.000 m3. De manera que la negativa de las empresas pone en duda exactamente un 50% del volumen que el Estado pretende subsidiar.

Las beneficiarias serán Aerolíneas Argentinas, Austral, Lan, Andes y Sol que con el subsidio terminarán por desembolsar $ 2,23 por litro. La diferencia la pagará el Estado a las petroleras. Es allí donde está el nudo del conflicto: Esso y Shell prefieren que el Gobierno gire los fondos a las aéreas y seguir cobrando el precio pleno.

Shell ya anunció a Jaime que no participará de la iniciativa, mientras que Esso mantiene la discusión, pero las conversaciones van a un ritmo menor al que esperan en el Gobierno.

Cuentas pendientes

“Hace un mes que estamos en conversaciones con la Secretaría de Transporte. Tenemos posiciones diferentes y por ahora no puedo anticipar el final , explicó Tomás Hess, director de Asuntos Públicos de Esso.

“Si lo que quieren es subsidiarle a las aéreas la diferencia de precio, ¿para qué nos necesitan? Que le den el dinero a las aerolíneas y que con eso nos paguen a las petroleras , deslizó por su parte otro ejecutivo del sector petrolero.

¿El motivo de la desconfianza? Las petroleras ya firmaron un acuerdo similar con la cartera de Jaime para subsidiar a las empresas de transporte público de pasajeros mediante el suministro de gasoil. Por ese convenio las empresas acumulan un pasivo de $ 720 millones entre enero y julio.

El precio del combustible es un tema central para el sector aerocomercial. Transporte les prometió a las empresas medidas para contrarrestar la crisis que vive todo el sector –el capítulo local de un problema global– debido a que la actividad está atada a la evolución del combustible que no dejó de crecer desde 2002, cuando rondaba los u$s 28 el barril. Ayer, por caso, cerró a u$s 115.