

Francés al fin, antes que economista, Dominique Strauss–Kahn desplegará aquí todo su talento diplomático para recomponer la alicaída imagen pública del FMI y recuperar el diálogo con el país tras el recambio presidencial de hoy, al que asistirá como invitado especial. El director gerente del organismo aterrizó para ello ayer en Buenos Aires junto al encargado del Hemisferio Occidental, Anoop Singh, y se reunirá con Cristina Fernández mañana por la tarde, luego de almorzar con el flamante ministro de Economía, Martín Lousteau, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado.
Según revelaron a El Cronista fuentes del staff del Fondo, no obstante, esos gestos de acercamiento al máximo nivel no implican que vaya a acelerarse la negociación de un acuerdo que sirva de paraguas al entendimiento que busca el Gobierno con el Club de París, para refinanciar deudas impagas por unos u$s 6.200 millones. En el kirchnerismo especulan con que el pacto destrabaría inversiones por más de u$s 8.000 millones, especialmente de filiales de multinacionales europeas que hoy tienen vedados préstamos y seguros por el default del país con los países ricos que integran el Club.
Las fuentes consultadas del FMI aclararon que “no habrá anuncios formales ni informales durante la estadía del ex ministro socialista galo en el país. Strauss-Kahn tiene previsto hablar en público y atender a la prensa sólo mañana, una vez que haya hablado con Fernández en su nuevo despacho de la Casa Rosada. Pero se limitará a felicitar a la Presidenta y ofrecerle su asistencia para el año próximo.
La principal razón por la que no habrá avances concretos respecto del Club de París es que el propio gobierno argentino pidió al Fondo demorar hasta marzo la revisión de la economía correspondiente al Artículo IV del estatuto del organismo, que los analistas del staff realizan en los 184 países miembros, tengan o no una deuda pendiente. “Después del Artículo IV viene lo del Club de París , explican quienes trajinan la vieja sede del Fondo en la calle 19 de Washington.
Para Strauss-Kahn, el tema igual se resolverá en 2008. “Éste es un problema que no debería serlo. No entiendo cómo no lo resolvimos antes con lo poco que significa para una economía como la Argentina , les dijo a Redrado y a Miguel Peirano en la oficina que ocupaba temporariamente un mes y medio atrás, durante la última asamblea conjunta con el Banco Mundial en la capital estadounidense.
El propio Anoop Singh dijo hace poco en Brasil que el FMI sólo quiere “ayudar al nuevo gobierno argentino. En octubre, antes de verse con Peirano y Redrado, había buscado enfriar en público la tensión con Argentina, consciente de que el Gobierno la utilizaba para extraerle un rédito electoral.
Pero el influyente staff del organismo, con esa celosa autonomía típica de los diplomáticos de carrera en las cancillerías, no atenúa sus críticas. En el último Panorama Económico Mundial, por caso, estimó que el crecimiento argentino caerá al 5,5% en 2008 y que la inflación oficial trepará al 12,8%, en un contexto de “sobrecalentamiento .









