

La brecha existente entre el nuevo nivel de los precios internacionales alcanzados tras la devaluación y la de los costos internos, ha significado para los exportadores industriales tasas de rentabilidad notoriamente más altas que las que predominaron en los años 90. Esta relación entre precio de venta en el mercado internacional de la manufacturas fabriles y su costo de producción, se ubicó en el bienio 2003-2004 un 69,2% sobre el promedio de período 1996-2001, de acuerdo con el Indice de Performance Exportadora (IPE), elaborado por Mayoral Consultores.
Las exportaciones industriales han tenido un fuerte repunte desde la salida de la convertibilidad y en el acumulado del segundo trimestre de este año registraron una suba de 30,7% contra igual período del año anterior, la más alta por bloque. El resultado, producto de un incremento de 17% en los precios y de 11,7% en las cantidades, contrastó con caídas de 15,7% y 16% de los precios de los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario.
Sin embargo, el estudio de la consultora hace notar que en relación al salto registrado en 2002, el IPE correspondiente a 2003-2004 se acomodó 16,2% más abajo, y en lo que va de 2005 se siguió achicando la brecha. En el segundo trimestre de ese año el indicador bajó 2,9% en relación al primer trimestre, y 4,3% respecto a igual período de 2004. Considerando de que este es el tercer trimestre con caída consecutiva “presumiblemente la rentabilidad exportadora para la industria manufacturera no pueda estabilizarse aún en un nuevo nivel de equilibrio , señaló la consultora.
La caída interanual del IPE en el segundo trimestre fue producto del hecho de que el aumento de 8,8% de costos manufactureros, neutralizó el 4,8% de mejora de los precios internacionales. A su vez, el tipo de cambio registró un leve descenso de 0,6%. El informe señaló que la suba de costos se explicó principalmente por un incremento de 16,6% en los salarios, y en menor medida por un encarecimiento de 9,3% en los servicios. De acuerdo con el seguimiento que realiza el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Argentina de la Empresa, luego de la devaluación los costos fabriles siguieron aunque con tasas de crecimiento menores la fuerte suba inicial del tipo de cambio, y posteriormente su declinación parcial.
A partir del tercer trimestre de 2003 , ya estabilizado el mercado cambiario, el Indice de Costos Industriales siguió una tendencia suavemente creciente, producto de la recomposición del precio de los servicios, de los insumos no comerciables internacionalmente y de los aumentos salariales. En segundo trimestre de este año ICI subió 8,3% en términos interanuales y 2,9% respecto a los primeros tres meses. Desde de diciembre de 2001 a junio de 2005 la variación alcanzó a 117,4%.
A su vez, la baja interanual de 4,3% del IPE en el segundo trimestre encierra marcadas disparidades entre ganadores y perdedores, según rama fabril. Sólo tres sectores que registraron variaciones positivas: una parte de equipos de transporte con suba de 7%, fabricación de coque y derivados del petróleo (5,6%) y productos del tabaco (2,9%). Tuvieron resultado negativo, aunque sobre la media, sustancias y productos químicos, textiles, metales comunes, papel y productos del papel y automotores, remolques y semirremolques. En cambio sufrieron caídas por debajo del nivel medio doce ramas. Las variaciones más marcadas se presentaron en maquinaria y aparatos eléctricos (17,8%), madera y productos de la madera y corcho, excepto muebles (15,4%) y equipos y aparatos de radio, televisión y comunicaciones (9,5%).










