LA FIRMA LOCAL SUMA 31 PRODUCTOS Y UNA PLANTA

Roemmers cierra la compra de Bristol-Myers

Bristol-Myers Squibb (BMS) finalmente comunicó ayer que concretó la venta de su división Argentia, fuerte en medicamentos oncológicos, y la planta bonaerense de Luis Guillón que elabora esos productos a la local Roemmers, como informó El Cronista en su edición del 11 de enero. Según indicó la firma estadounidense, la operación no afectará sus marcas globales –como Reyataz (HIV) y Avapro (hipertensión)–, que continuarán siendo comercializadas por la compañía en el país. Se espera que la transacción, cuyo monto no fue revelado, se cierre durante el primer trimestre.

Para agilizar el traspaso, BMS indemnizará a cada empleado de Argentia afectado por la transacción, más allá de que reciba o acepte nuevas ofertas por parte de Roemmers. Dado que el comprador continuará vendiendo las medicinas de Argentia y mantendrá operando la planta, acordó ofrecer a la mayoría de los trabajadores de esa división un nuevo empleo en posiciones con salarios equivalentes a los actuales, excluyendo la antigüedad.

Argentia tiene un portafolio de 31 productos, incluyendo los antibióticos Cefalexina Argentia, Alficetin y Cefacar, así como el antiinflamatorio Vesalion. La fábrica de Luis Guillón se sumará a las tres que Roemmers ya posee en el país (una de antibióticos; otra de productos sólidos no antibióticos; y una más de especialidades líquidas e inyectables), donde elabora productos bien posicionados como Amoxidal, Sertal, Taural, Lotrial y Dorixina.

Roemmers, líder en el ranking de ventas del mercado argentino, con una participación cercana al 8%, tuvo que competir con el empresario Hernán López Bernabó y un grupo farmacéutico de la India, que no fue identificado.

La compañía norteamericana tiene una historia de varias idas y vueltas en el país. Squibb se fue tras un ataque de Montoneros en los ’70 y recién regresó como Bristol-Myers Squibb en 1996, tras pagar 150 millones de dólares por Argentia, que entonces estaba dentro de los diez mayores del mercado. Pero la devaluación hizo que el mercado dejara de ser rentable para las casas matrices. Por caso, y pese a que las ventas totales siguen creciendo y en 2005 alcanzaron los 6.767 millones de pesos, esta cifra es casi la mitad de los u$s 3.937,3 millones de 2000.

(La clave Pág. 13)