

Hipólito Yrigoyen es uno de los líderes políticos más notables y originales de la historia nacional. Fue Presidente de la República Argentina en dos períodos: 1916 - 1922 y, 1928 1930.
Yrigoyen nació el 12 de julio de 1852 en la ciudad de Buenos Aires, y a los 64 años se convirtió en el primer Presidente argentino elegido por sufragio popular tras la promulgación de la Ley Sáenz Peña, que estableció entre otras cosas el voto popular obligatorio.
La vida política de Yrigoyen
Desde joven, Hipólito Yrigoyen ocupó distintos cargos públicos y políticos
En 1893 era presidente del partido Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires y tres años después, luego del suicidio de Leandro N. Alem, su tío, pasó a ser el líder indiscutido del partido o, como él prefería llamarlo, “del movimiento Radical; en su lucha contra la oligarquía gobernante .
La UCR (Unión Cívica Radical) mantenía la política de abstenerse de participar tanto en las elecciones como en el gobierno hasta que se satisficieran sus demandas de un sufragio más amplio, elecciones libres y honestidad en el gobierno. Requisito finalmente concretado con la promulgación de la ley de reforma electoral de 1912.
De esta manera, los radicales iniciaron su acción política y lo eligieron a Yrigoyen, candidato a la presidencia de la Nación en 1916. Así, asumió su primera presidencia el 12 de octubre de ese año. Su triunfo democrático encarnó las esperanzas de progreso de todo un pueblo, que eligió a la UCR con el 45,6% de los votos.
Su primer mandato (1916-1922) cubrió la época difícil de la Primera Guerra Mundial, con sus desastrosas consecuencias. Yrigoyen conservó la neutralidad de la Argentina pero la Nación sufrió trastornos económicos debido a que sus habituales compradores europeos no podían transportar las mercaderías.
Cuando la situación se regularizó y las demandas del mercado aumentaron, el presidente -un precursor del nacionalismo económico- trató de elaborar acuerdos comerciales que beneficiaran a los agricultores argentinos y a los comerciantes; también envió un representante a la asamblea de organización de la Liga de las Naciones pero lo llamó cuando las sugerencias argentinas parecieron ser ignoradas.
En la política interior, su posición fue dificultada por el hecho de que el Congreso y casi todas las provincias aún estaban bajo el dominio conservador. Hizo pleno uso de sus poderes constitucionales de intervención; en veinte oportunidades, a veces reiteradamente en la misma provincia, si consideraba que su gobierno era ilegítimo. Por tal motivo, sus críticos lo acusaron de emplear su poder con fines políticos para fortalecer la UCR.
Una reforma importante que aconteció durante la primera presidencia fue la de las universidades; las facultades - acusadas de tener apoyo e intereses oligarcas - fueron despojadas de gran parte de su poder y la administración universitaria pasó a ser mucho más democrática.
En otro orden, buscando solucionar los problemas laborales, se dictaron varias leyes regulatorias del trabajo, pero no resultaron suficientes para paliar la difícil situación social y en 1919 una huelga de gran magnitud provocó la caída de su gobierno.
En 1922, Yrigoyen cedió la presidencia a Marcelo Torcuato de Alvear, pero permaneció políticamente poderoso como presidente del partido Radical.
En 1928 el partido se dividió entre los personalistas que querían a Yrigoyen nuevamente como presidente y los antipersonalistas -conducidos por Alvear - que lo rechazaban.
Sin embargo, en 1928, fue reelegido Presidente de la Nación, tras ganar las elecciones con el 57,4%, a los 76 años. Pero una vez más no pudo concluir con el mandato que el pueblo le había otorgado, ya que los conservadores impulsaron su caída argumentando su avanzada edad.
Ante los agudos problemas generados por la depresión mundial en lo económico, social y financiero, y la creciente oposición política de otros partidos, ofreció poca conducción; se atribuía este comportamiento a su edad avanzada y a su salud frágil.
Golpe de Estado
Una revolución de oficiales militares conducidos por el general José Félix Uriburu lo removió de su cargo el 6 de septiembre de 1930, con la adhesión de sectores civiles y la prensa. Detenido y luego encarcelado en la isla Martín García, Yrigoyen primero rechazó la absolución que le ofrecieron y luego, en febrero de 1932 regresó a Buenos Aires.
La muerte de Yrigoyen, el 3 de julio de 1933, provocó una manifestación multitudinaria de más de medio millón de personas, desconocida hasta entonces en el país. Muchos más ciudadanos de los que tres años antes vivaron su deposición.










