Metrópolis: un triunfo frente a la burocracia

En 2008, Fernando Martín Peña encontró algo que venía buscando hacía más de 20 años: la copia completa de Metrópolis, de Fritz Lang, una de las películas más famosas de la historia del cine. El filme se había estrenado en enero de 1927 en Alemania pero, en mayo, varias escenas fueron censuradas por los mismos alemanes. La versión completa se perdió durante los años de la guerra.

En 1987, el Fondo Nacional de las Artes (FNA) ofreció a Salvador Samaritano, fundador y director del Cineclub Núcleo, una colección de filmes que había pertenecido a Manuel Peña Rodríguez, un pionero del coleccionismo de cine en la Argentina. Durante un almuerzo en el que Samaritano y Peña estaban revisando la lista de películas donadas sucedió algo increíble: muchas de las copias de Peña Rodríguez habían sido proyectadas en Núcleo en los ‘50. Samaritano, conmovido, dijo: “Metrópolis... Nunca me voy a olvidar de esa copia. Tenía una compresión, un problema muy común en las películas antiguas, y como el proyector donde la pasábamos era nuevo, la película flameaba. Entonces, tuve que subir a la cabina y apretar con el dedo durante dos horas y media sobre la ventanilla del proyector para que se viera un poco mejor . A lo que Peña respondió, sorprendido: “Salvador, ¿dos horas y media? Si la película dura una hora y media .

Ahí empezó la investigación. Peña descubrió que, efectivamente, la copia estrenada en la Argentina había llegado en febrero de 1927. Es decir, completa. El interrogante era saber qué copia había comprado y conservado Peña Rodríguez.

Hubo obstáculos: el FNA suspendió la donación tras descubrir que una entidad pública no podía ceder material a una entidad privada y no permitió que Peña ni siquiera lo revisara. Diez años después, la colección de Peña Rodríguez pasó al Museo del Cine, pero Peña no pudo tener acceso a debido a las sucesivas mudanzas de la institución.

En 2008, cuando Paula Félix-Didier fue designada directora del Museo, Peña le pidió permiso para revisar el depósito juntos. Encontraron la lata. Y sí. Era la versión completa en 16 milímetros. Como si fuera poco, en el mismo archivo había cuatro películas mudas argentinas que no se habían vuelto a proyectar desde que se estrenaran.

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