En un contexto donde la Argentina vuelve a estar en el radar de los inversores globales, pero todavía bajo la lupa de los riesgos políticos y externos, El Cronista dialogó en exclusiva con Brendan Mackenna, International Economist & FX Strategist de Wells Fargo.
Desde Nueva York, uno de los bancos más influyentes de Wall Street trazó una hoja de ruta clara: reconoce mejoras en los fundamentos macro, destaca el giro fiscal del Gobierno y el incipiente regreso de flujos, pero advierte que el verdadero test todavía no pasó.
Mackenna analizó qué ve hoy el mercado en la Argentina, qué factores explican el movimiento reciente del riesgo país y cuáles son las condiciones para que Argentina deje de ser una apuesta táctica y pase a ser una historia estructural de inversión.
- ¿Cómo ve hoy Wells Fargo a la Argentina?
Creo que Argentina es realmente interesante en el sentido de que todavía hay algunos desafíos, principalmente en torno a los controles de capital (cepo) y a que la cuenta capital no está completamente abierta. Pero creo que, si pensamos en los fundamentos, como la política fiscal, una política monetaria prudente y algunas otras reformas estructurales que está implementando la actual administración, Argentina está realmente en una trayectoria de mejora. Esto se empieza a ver reflejado en la estabilidad del tipo de cambio, en que los mercados accionarios locales están bien sostenidos y en que algún capital extranjero está siendo canalizado hacia Argentina. Así que creo que, en términos generales, la historia es bastante positiva. Es simplemente una cuestión, en este punto, de mantener esas reformas estructurales hasta la próxima elección (presidencial) y sostener ese tipo de impulso positivo.
¿Cuál es el escenario base para Argentina en los próximos 12 meses en crecimiento, inflación y tipo de cambio?
Nuestro escenario base es que la economía continúe creciendo, probablemente entre 3% y 4% del PBI este año. En inflación, es probable que siga desacelerándose, aunque con riesgos asociados a los precios de la energía. En cuanto al tipo de cambio, lo vemos alrededor de $ 1400 pesos por dólar en los próximos 12 meses. En general, somos relativamente positivos. Además, si estas condiciones se mantienen, podrías empezar a ver mejoras en la calificación crediticia soberana, lo que atraería más capital y reforzaría la confianza de los inversores.
- ¿Qué considera que cambió exactamente con Javier Milei y cuáles cree que son las dudas del mercado hoy?
Creo que los mayores cambios bajo la administración Milei han sido realmente en el frente fiscal. Antes de Milei había un déficit fiscal de alrededor de tres, cuatro, en algunos casos cinco puntos del Producto Bruto Interno (PBI). Ahora estás viendo un superávit fiscal, que es algo que Argentina no había logrado en mucho tiempo. Creo que lo otro que es realmente destacable es que tenías un escenario en el que básicamente el Banco Central estaba financiando el déficit fiscal, y la actual administración no solo logró un superávit fiscal, sino que también realmente separó al Banco Central de la autoridad fiscal, lo cual creo que también es clave. En cuanto a las cuestioenes que todavía mantienen a los mercados un poco cautelosos, es sostener esas reformas estructurales y, de hecho, avanzar con reformas adicionales en el frente impositivo, en la reforma laboral, y también simplemente mantener la independencia del Banco Central y sostener el superávit fiscal. Creo que todas esas son cosas que los inversores y, en un sentido más amplio, los participantes del mercado todavía quieren saber si las van a seguir viendo en Argentina.
- El Gobierno dice que no planea buscar financiamiento en los mercados internacionales de deuda. ¿Lo ve como prudente o como una señal de fragilidad?
Puedo responder a esa historia de las dos maneras. Creo que, en este momento, me inclino un poco más hacia el lado de la prudencia. Y creo que lo que el Ministerio de Economía está tratando de hacer es obtener la forma de financiamiento más costo-efectiva. Básicamente lo que están diciendo ahora es que los préstamos bancarios y otro tipo de financiamientos son más costo-efectivos que volver a ingresar a los mercados internacionales de capital. Así que creo que eso en realidad muestra un grado de control de costos y de control del gasto, y también, en el frente fiscal, un poco más de prudencia. Así que creo que lo que están haciendo ahora es más que aceptable. También en algún momento, si el riesgo país soberano continúa bajando, o si efectivamente lo hace, veremos a Argentina reingresar a los mercados de capital. Pero por ahora, el enfoque que están tomando es muy prudente.
- Esta semana el riesgo país de Argentina volvió a subir por encima de los 600 puntos básicos. ¿Qué hay detrás de ese movimiento y qué señal envía el mercado?
Creo que gran parte del aumento en el riesgo país que estamos viendo es más externo que algo específico de la Argentina, y realmente lo externo es el conflicto en Medio Oriente. Lo que estamos viendo es que muchos spreads soberanos se amplían de manera más generalizada, a medida que el apetito por riesgo se vuelve un poco más defensivo. Estimo que Argentina en realidad ha visto una ampliación menos pronunciada del riesgo soberano en comparación con otros pares emergentes, especialmente en América Latina. Así que, nuevamente, no creo que sea algo que Argentina esté haciendo mal en este momento. Me parece que es realmente el desarrollo global y externo lo que está pesando un poco más sobre los activos financieros en general.
- ¿Cree que el actual régimen cambiario es sostenible o ve puntos de estrés de cara a fin de año?
Creo que el régimen cambiario actual es sostenible en el corto plazo. Y lo sostengo porque empiezan a aparecer señales más favorables para un esquema administrado o con cierto anclaje: el Banco Central está reconstruyendo reservas, se ven compras más activas y consistentes en los mercados financieros, y eso le da tanto al BCRA como al frente fiscal mayor poder de fuego para sostener el tipo de cambio. Ahora bien, hacia adelante el panorama cambia. No veo un esquema de tipo de cambio fijo o crawling peg como algo permanente. Si en los próximos años se consolida el escenario, con Milei eventualmente reelegido y una continuidad del optimismo hacia Argentina, eso debería darle más margen al Banco Central para flexibilizar el régimen y permitir que el tipo de cambio tenga mayor determinación de mercado.
- ¿Qué variable les preocupa más hoy: reservas, crecimiento, política o el clima social?
Creo que todas son preocupaciones. Pero, en realidad, la mayor preocupación para mí en la Argentina está por el lado político. Considero que la política ha sido históricamente lo que más volatilidad ha generado en los mercados financieros argentinos a lo largo de los años. Y si se consigue ordenar la política, muchos de los otros desequilibrios económicos suelen corregirse por sí solos. Creo que la actual administración es un buen ejemplo de eso: se implementó una plataforma de políticas adecuada, se logró disciplina fiscal, y eso es lo que permitió que la inflación comenzara a bajar y se ubique en los niveles actuales. Mirando hacia adelante, vas a tener una elección general. Y si por alguna razón esa elección gira nuevamente hacia una ideología más intervencionista o de izquierda, creo que los mercados financieros reaccionarían bastante mal, y empezarías a ver que esos desequilibrios vuelven a aparecer. Así que creo que, en el núcleo de los problemas de Argentina está la estabilidad política. Y eso es siempre lo primero que tengo en mente cuando pienso en Argentina en el largo plazo.
Si el conflicto en Medio Oriente se intensifica, ¿qué pueden esperar los mercados emergentes, especialmente Argentina?
Cuando analizamos si el escenario de conflicto geopolítico se intensifica concluimos que es probablemente ver el capital moverse nuevamente hacia activos refugio como Estados Unidos, el dólar y los bonos del Tesoro. Y ese capital probablemente va a salir de mercados emergentes más riesgosos como la Argentina o Turquía. Creo que, cuando hablamos de la fragilidad de estos países, el núcleo del problema son las reservas limitadas. Y si estás en un escenario donde tenés que defender el tipo de cambio, pagar deuda o importar energía, no tener reservas suficientes es una vulnerabilidad real. Así que, si el conflicto en Medio Oriente se intensifica, vamos a ver una presión significativa sobre estos mercados financieros. Eso complicaría los avances económicos que ambos países han logrado en los últimos años, e incluso podrías ver cierto retroceso.
- En una cartera global hoy, ¿Argentina es competitiva frente a otros emergentes o queda rezagada?
No, creo que es absolutamente competitiva. Si mirás los fundamentos actuales, la Argentina es uno de los pocos países en América Latina con superávit fiscal, lo cual es muy importante. También está avanzando en la acumulación de reservas, lo cual es un punto de inflexión clave. Y si bien existe incertidumbre política, en el corto plazo hay cierta estabilidad. Sabemos cuál es la administración y cuál es el programa económico para los próximos años. Por eso creo que Argentina es absolutamente competitiva. No es un refugio seguro todavía, pero sí tiene un impulso positivo que puede seguir atrayendo capital.
- ¿Qué escuchó sobre el roadshow del gobierno en la “Argentina Week” en Nueva York y qué sensación le deja?
Creo que fue muy importante. También demuestra la atención que está recibiendo Argentina como destino de inversión y el impulso positivo asociado al programa de reformas. El hecho de haber reunido a tantos inversores internacionales para dialogar con Milei y su equipo demuestra que la Argentina luce como un destino atractivo. Todo lo que he escuchado y leído ha sido bastante positivo. Creo que Argentina puede seguir atrayendo flujos de capital y avanzando en su agenda de reformas.
— ¿Cuál es su lectura de la última reunión de la Fed y los dichos de Jerome Powell?
Creo que Powell fue bastante cauteloso y prudente. Mantener las tasas sin cambios es lógico dado el contexto actual, especialmente por lo que está pasando en Medio Oriente. La Fed está en pausa y dependerá de cómo evolucionen los precios de la energía. Si es un shock transitorio, podrían recortar tasas más adelante. Si es persistente, será más difícil. La economía de EE.UU. sigue sólida, con crecimiento entre 2% y 2,5%, lo que debería sostener a los mercados, aunque están siendo puestos a prueba.
- Por último, sobre el escándalo cripto con el que se vincula a Milei, ¿hay ruido en Wall Street?
Prefiero no responder en detalle. Pero diría que, si el gobierno es percibido negativamente o se ve envuelto en un escándalo, eso sería algo que Wall Street y los mercados considerarían como un factor negativo para la Argentina como destino de inversión.