El rally de los bonos en pesos hizo que las tasas de interés de dichos títulos queden en niveles muy ajustados y poco atractivos. En paralelo, los bonos en dólares estuvieron con una peor dinámica, lo que permitió operar con tasas atractivas.

Dado que los bonos en pesos rinden menos y que los bonos en dólares no acompañaron el rally, hoy el mercado ve valor en la renta fija en moneda dura. Cuales son los bonos preferidos por los analistas.

Buscamos mover carteras

Los bonos en pesos han tenido una performance sobresaliente en las últimas semanas, mientras que la renta fija en dólares estuvo mas castigada a causa del contexto global y la volatilidad de tasas internacional que golpeó a la renta fija local.

Desde comienzo de año, los bonos en pesos exhibieron ganancias abultadas que incluso superaron el 16%, como los Boncer en el tramo medio.

Los bonos a tasa fija también mostraron ganancias importantes, haciendo que la curva de Lecap caiga desde niveles de 2,8% (TEM)a comienzo de año a 2,2% (TEM) actualmente.

Gracias a que el dólar cayó 5% este año, el carry trade dejó ganancias de mas del 15% en moneda dura.

En cambio, los bonos en dólares tuvieron un retorno magro. El Global 2029 y 2030 suben 0,6% y 1% este año respectivamente.

En el tramo medio, los Globales a 2035 y 2038 avanzan 2% en promedio, mientras que el Global 2041 gana 2,2% y el titulo a 2046 avanza 1%.

De esta manera, ante la falta de dinamismo en los bonos en dólares y el fuerte rally de la renta fija en pesos, los analistas comienzan a ver un agotamiento en el mercado de renta fija en moneda local y oportunidades en bonos en dólares.

Javier Casabal, jefe de estrategia de Adcap Grupo Financiero, consideró que es momento de rotar carteras.

“En general creemos que el raly de los bonos en pesos está cerca de su fin, por lo que vemos conveniente rotar carteas y pasarse a bonos en dólares, los cuales venían muy castigados”, resaltó.

En cuanto a su bono en dólares preferido, Casabal destacó al Global 2035.

“Creo que el Global 2035 es el que mayor potencial alcista tiene hacia mitad de año en torno al 16%. La acumulación de reservas del BCRA debería seguir funcionando como principal catalizador detrás de una esperaba baja del riesgo país”, indicó.

El desafío que tienen las inversiones en pesos es que los rendimientos que muestran los títulos en moneda local son muy ajustados, limitando el potencial alcista de dichos activos.

Las tasas reales se encuentran en mínimos de 2024.

Por otro lado, el tipo de cambio se encuentra un 20% debajo del techo de la banda, por lo que el dólar puede subir incluso hasta dicho limite sin que el BCRA intervenga, representado un riesgo para las inversiones en pesos.

De esta manera, ante la falta de atractivo en los bonos en pesos, los inversores comienzan a ver otros instrumentos que pudieron haber quedado atractivos.

Maximiliano Ledesma, Portfolio Manager de Fondos Fima, explicó que, tras el fuerte rally de los bonos en pesos, comienzan a surgir discusiones en torno a una posible rotación hacia bonos hard dollar.

Según detalló Ledesma, esta estrategia resulta especialmente atractiva para aquellos inversores que consideran que gran parte del recorrido de los instrumentos en pesos, CER y tasa fija ya fue capturado.

“La deuda soberana en dólares, que venía quedando rezagada, podría recuperar atractivo, siempre en función del perfil de riesgo de cada inversor”, remarcó.

No obstante, advierte que el escenario internacional actual impactó sobre las tasas globales y generado una mayor presión sobre la deuda emergente, incluida la argentina.

De esta manera, detalla que los bonos en dólares son instrumentos para perfiles arriesgados.

“La volatilidad en el contexto global se tradujo en un aumento del riesgo país, lo que refuerza la necesidad de adoptar un enfoque prudente y selectivo. Por este motivo, recomendamos esta rotación únicamente para clientes con tolerancia a activos de mayor riesgo y con un horizonte de inversión de largo plazo”, indicó.

Dentro de la estrategia que aplica en el fondo, Ledesma detalló que ve con mayor potencial a los bonos a 2045.

Las estrategias en dólares las canaliza en el fondo FIMA Mix Dólares, compuesto principalmente por bonos soberanos hard dollar.

“En cuanto a la estrategia de inversión dentro del fondo, el mismo participa a lo largo de toda la curva soberana en dólares, priorizando los vencimientos del año 2035 (GD35 – AL35), donde identificamos un mayor potencial de upside ante una eventual compresión del riesgo país”, afirmó Ledesma.

Por su parte, Adrián Yarde Buller, estratega y economista jefe de Facimex Valores, consideró que tiene atractivo hacer cierta rotación desde bonos en pesos hacia bonos en dólares considerando que las tasas reales quedaron en niveles muy negativos en el tramo corto CER.

Además, favorece tal estrategia debido a que el tipo de cambio real quedó relativamente apreciado después de la fuerte caída que tuvo desde la elección de medio término.

Dentro de tal rotación, Yarde Buller entiende que luce conveniente posicionarse en bonos más cortos en dólares.

“Creo que el contexto global todavía amerita ser cautos con el riesgo duration mientras la tregua acordada entre Estados Unidos e Irán se mantenga tan frágil”, indicó.

Bonos en dólares con mayor potencial

A la hora de posicionarse en bonos soberanos en dólares hay que también entender los riesgos detrás de tal inversión.

En el corto plazo, la renta fija local estuvo atada a la dinámica de la guerra en Medio Oriente y de las tasas de interés a nivel global.

El driver directo sobre los bonos soberanos se basa en que, si la guerra llega a su fin, el precio del petróleo podría estabilizarse y que las presiones inflacionarias a nivel global sean efectivamente transitorias.

Bajo este escenario, la Reserva Federal podría evitar tener que subir la tasa de manera agresiva hacia adelante.

En cambio, si la guerra perdura y los precios del petróleo se mantienen altos por más tiempo, esto podría complicar la dinámica inflacionaria y haciendo que la Fed tenga que aplicar política monetaria contractiva, subiendo la tasa y perjudicando las perspectivas macro a mediano plazo.

Las tasas de interés de los bonos del tesoro americano se moverán al alza o a la baja en línea con dichas expectativas y de esta manera, afectarán a la dinámica de la renta fija local.

Los analistas de Research Mariva entienden que el rendimiento de los bonos soberanos sigue dependiendo en gran medida de factores externos, algo que quedó verificado tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas en Oriente Medio.

En ese sentido, remarcan que un desenlace positivo sobre el conflicto podría hacer que los bonos vuelvan a subir y llevar al riesgo país hacia niveles inferiores.

“Si bien el alto al fuego impulsó un repunte generalizado, la situación sigue siendo frágil y es probable que persista la volatilidad en los activos de riesgo. Creemos que, si las tensiones geopolíticas se alivian y la incertidumbre disminuye, el riesgo país podría comprimirse rápidamente hasta el nivel de los 500 puntos básicos”, indicaron.

En medio de este contexto, los factores locales también importan, con la compra de dólares del BCRA como principal driver sobre la deuda local y que sostiene las cotizaciones a la vez que es lo que le da mayor potencial a la renta fija local en el medio plazo.

De esta manera, los analistas se mantienen optimistas sobre la renta fija local, anticipando mayores subas para los bonos argentinos basados en la permanencia del proceso de compras de dólares del BCRA.

“La incertidumbre geopolítica se mantiene elevada y probablemente continuará influyendo en el sentimiento de riesgo a corto plazo. A pesar de este contexto, mantenemos una postura de sobreponderación en bonos soberanos, respaldada por rendimientos atractivos, la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central y el fortalecimiento de la posición fiscal. En conjunto, estos factores deberían impulsar una mayor compresión del riesgo soberano desde los niveles actuales”, indicaron desde Mariva.

En cuanto al potencial, desde Research Mariva ven chances de que los bonos amplíen las subas pudiendo ganar un 15% desde los valores actuales.

Según cálculos de Research Mariva, en el caso en el que los bonos compriman hacia la deuda de calificación CCC+, el tramo corto subiría 2% en promedio y el tramo medio y largo ganaría entre 7% y 10%.

A su vez, en el caso en que la deuda local rinda como la de bonos B-, el Global 2035 ganaría cerca del 13%, al igual que el Global 2038. Por su parte, el Global 2041 y 2046 avanzarían 15% y 14% respectivamente.

“En un escenario de tres meses en el que la curva soberana se normaliza a una calificación crediticia B con rendimientos cercanos al 8%, el GD41 ofrece el mayor potencial alcista, en torno al 15%”, dijeron.

Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, consideró que la curva de globales se vio afectada por el entorno de risk-off global en las últimas semanas.

A su vez, explicó que eso no implica una situación de stress que indique una probabilidad alta de default en el corto plazo.

“Seguimos siendo positivos con la parte larga, esperamos que la acumulación de reservas (impulsada por mayores precios de commodities) brinde soporte al crédito. El BCRA tiene una ventana de oportunidad durante la cosecha para acumular una gran parte de los u$s 8000 a u$s 12.000 millones en reservas que estimamos para 2026”, detalló Fagan.

En el actual contexto, Fagan ve valor en bonos más largos con un objetivo de que la deuda vuelva a cotizar con niveles de tasas similares a créditos B.

“La curva de Globales aún opera entre 200 y 250 pbs por encima del promedio de comparables B-, y las noticias sobre posibles mejoras de rating, junto con la confirmación de financiamiento bilateral, podrían actuar como catalizadores positivos. Dentro de la curva, seguimos prefiriendo GD41, que ofrecería el mayor potencial de upside si la curva converge hacia niveles B-, incluso asumiendo un spread más amplio que el promedio de dicho segmento”, indicó.

Finalmente, y en cuanto al posicionamiento, y dado el contexto de tasas globales y de volatilidad en los mercados, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, ve valor en los Globales del tramo medio y largo, a la vez que remarca que tiene sentido agregar posicionamiento en el Bonar 2029.

“Si bien la perspectiva de Argentina en términos de flujos luce auspiciosa, la dinámica de la tasa libre de riesgo es un factor que siempre deberá ser considerado. Pasando a las curvas, sostenemos a GD35 y el GD41 como top picks. Asimismo, seguimos resaltando el atractivo en el AN29, el cual es un papel perjudicado por una baja liquidez que hipotéticamente podría aumentar vía reaperturas, considerando el elevado stock de depósitos privados en dólares”, afirmó Franco.