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El mercado local se tensa ante los riesgos electorales. Los inversores asignan menos chances de reelección de Milei y crecen los temores sobre un default.
Qué miran los inversores y cuanto más puede caer los bonos.
¿Llega el rebote?
Los bonos soberanos argentinos operan con leves subas el viernes, luego de fuertes pérdidas registradas el jueves.
El tramo corto de la curva opera con avances de hasta 0,27% en el Global 2029 y con una suba de 0,24% en el Global 2030.
En el tramo medio, el Global 2035 gana 0,49% y el 2038 sube 0,4% .
Finalmente, los títulos más largos, como el Global 2041 y 2046 operan al alza con avances de 0,47% y 0,59% respectivamente.
El ajuste que vienen sufriendo los bonos es importante. En la ultima semana, la renta fija local muestra perdidas de 4% en el tramo corto y de entre 4,5% y 5,5% en el tramo medio.
En el último mes, las caídas son de entre 7% y hasta 12,2%, del mismo modo que en el acumulado del año.
Tomando desde los picos alcanzados a mitad de año, la deuda muestra una caída de entre 8% y 21% desde los máximos, por lo que la renta fija argentina se encuentra decididamente en mercado bajista.
Este deterioro en la deuda local hizo que la curva exprese síntomas de preocupación sobre el futuro crediticio local.
Las tasas se desplazaron al alza, con la parte corta de la curva rindiendo 15,5% en el Global 2029 y 15,7% en el GD30.
Luego, los plazos mas largos rinden un poco menos, en 13,7% en el Global 2035 y 13,1% en el Global 2046.
Esto significa que la curva argentina se muestra invertida, lo cual demuestra que el mercado percibe síntomas de preocupación sobre el futuro crediticio, es decir, los inversores ven riesgos de default a mediano plazo.
Gran parte del deterioro actual en los bonos argentinos están relacionados con una pérdida de confianza del mercado en las últimas semanas sobre la reelección de Milei.
Según estimaciones de Fernando Marull, economista y director de FMyA, la probabilidad implícita en la curva de reelección de Milei paso al 45% actual desde el 84% a mitad de año, lo cual refleja el negativismo inversor y justifica el selloff de la deuda.
Los analistas de Max Capital advierten que los bonos en dólares mantienen su tendencia bajista, llevando los spreads de la parte larga de la curva a alrededor de 960pb, más de 500pb por encima de los de sus pares.
“La combinación de falta de demanda, riesgos electorales y un contexto global de aversión al riesgo está golpeando a los bonos argentinos con mayor intensidad. La dinámica de precios sugiere que Argentina enfrenta un componente idiosincrático más marcado, probablemente vinculado a los riesgos electorales que se avecinan, a pesar de los sólidos datos del frente externo”, comentaron desde Max Capital.
De esta manera, desde la compañía consideran que los precios actuales, incluso más luego de la caída de ayer, reflejan un balance razonable de los riesgos electorales.
“El mercado asigna una probabilidad de continuidad que ronda el 57%. Los inversores locales han estado prácticamente ausentes del lado comprador y, si bien ya no representan una presión vendedora significativa, como ocurrió hasta junio/julio, tampoco están comprando. Entre los inversores offshore, percibimos una rotación fuera de créditos de alto riesgo como Argentina, que suelen utilizarse como fuente de liquidez y, por lo tanto, terminan siendo castigados con mayor intensidad que sus pares”, dijeron.
Se disparan las forwards
Como parte del deterioro en la curva, esta semana se registraron nuevos máximos para las tasas forward entre 2028-27 en todas las curvas, sin distinción de moneda o tipo de ajuste.
Las fuertes caídas de los bonos hard dollar llevaron el diferencial de tasas reales entre las curvas en pesos y en dólares a mínimos por debajo de los de octubre de 2025
La tasa forward entre el AO28 y AO27, que es el termómetro más emblemático del riesgo político, cerró ayer en 31,3%. Si bien a menor escala, la misma dinámica se vio en las curvas CER, dollar linked y TAMAR.
Es decir, el mercado asigna mayores riesgos a los bonos que vencen posterior a la actual gestión, a la vez que busca cobertura en bonos que vencen antes del fin del mandato de Milei.
Adrián Yarde Buller, economista jefe de Facimex Valores, coincidió en que en el contexto global más desafiante, el sobre castigo a Argentina se explica esencialmente por la incertidumbre política.
En esa línea, Yarde Buller remarca que pareciera que el mercado perdió noción de lo que está poniendo en precios.
“Todavía falta un año para la elección y los indicadores de confianza en el gobierno y aprobación de la gestión se mantienen en niveles elevados, muy cerca de registros que en el pasado fueron consistentes con una reelección. Desde esa óptica, cuesta entender que el mercado esté poniendo en precios una probabilidad tan alta para un escenario de reversión plena de políticas”, sostuvo.
Riesgos de default
El hecho de que la curva esté decididamente invertida es una señal de debilidad y desconfianza sobre el crédito argentino, elevando la probabilidad de default con la deuda.
Otras señales que van en la misma dirección se destacan se encuentran el elevado spread por legislación que se evidencia en la curva, es decir, el diferencial de tasas entre los Globales y los Bonares.
Este spread viene ampliándose como síntoma de búsqueda de cobertura legal de los inversores ante los riesgos de un posible evento crediticio y en el que el inversor logra mayor protección legal al estar cubierto por las cortes de Nueva York.
Maximiliano Tessio, asesor financiero, coincidió en que a pesar de sus buenos fundamentos, los bonos argentinos denominados en dólares fueron particularmente castigados a la hora de comparar la dinámica de la deuda local con la de los países emergentes.
Tessio remarcó que una de las causas de dicho castigo es el riesgo electoral.
“Con una forward entre el AO27 y el AO28 en torno a 20%, parte de la diferencia entre las tasas reales en pesos y en dólares podría explicarse por la percepción de un mayor riesgo de default de la deuda en dólares frente a la deuda en pesos ante un escenario adverso,” dijo Tessio.
Los analistas de PPI remarcan que existen factores locales que explican el deterioro en los bonos.
“El desacople entre bonos argengtinos y emergentes se inscribe en una tendencia que viene desde fines de julio. Esa brecha da una idea del peso que vienen ganando los factores locales en las valuaciones”, comentaron.
Además, agregaron que, de cara a las elecciones de 2027, el mercado empieza a incorporar cada vez más las dudas sobre cuánto respaldo político tendrá el Gobierno para sostener el programa económico.
“Esa incertidumbre ayuda a entender por qué, aun cuando el contexto internacional da algo de respiro a la deuda emergente, a los Globales les cuesta recuperar terreno y el riesgo país sigue bajo presión”, advierten.