Los diputados por Unión por la Patria Kelly Olmos, Victoria Tolosa Paz, Agustín Rossi y Germán Martínez presentaron un proyecto de ley que propone dar un respiro a las familias endeudadas.

Claro que el camino recién comienza, porque primero debe pasar la Comisión de Finanzas para poder llegar al reciento, donde deben buscar quorum de otras fuerzas políticas para que se apruebe.

Nuevas tasas

Proponen limitar las tasas de intereses de las tarjetas de crédito y cargos, planteando que los emisores de tarjeta de crédito bancarias y no bancarias sólo podrán aplicar intereses compensatorios que no superen en un 25% a la tasa TAMAR cuando el importe financiado por este concepto, considerando cada cuenta de tarjeta de crédito, no supere el equivalente a dos Canastas Básicas Totales.

“El segundo instrumento implica establecer un régimen especial de reestructuración de deudas de tarjetas de crédito, obligatorio para el acreedor en caso de ejercer la opción el deudor, de modo tal que las familias sobreendeudadas puedan encontrar alivio para una situación abusiva y acuciante”, revela el proyecto.

Refinanciación

“Esta refinanciación no solo beneficia en forma directa e inmediata al deudor, sino que le garantiza al acreedor una reducción en la litigiosidad y en los riesgos derivados de la insolvencia”.

“Por otra parte, la mayor disponibilidad del ingreso mensual de las familias podrá volcarse a consumos postergados y de esta forma incentivar una ya alicaída actividad económica”, señalan.

A fines del 2025, los bancos registraron una mora del 11,1% pero ese número más que se duplica en las entidades no financieras, donde la irregularidad trepó al 24,6%. Combinando ambos segmentos da un índice consolidado del 13%.

Tarjeteo

Las tarjetas de crédito en particular tienen un ratio de irregularidad de 9,3% del total para el mes de diciembre de 2025, y viene creciendo a un ritmo acelerado desde marzo de 2025 cuando se encontraba en niveles de 2,8%.

Como lo indica un informe realizado por el equipo de economistas del Banco Provincia, el crédito a las familias moderó la caída del consumo en 2024 y 2025, funcionando como un ingreso complementario. Sin embargo, este mismo mecanismo ahora opera en sentido inverso.