La reciente escalada de los dólares financieros volvió a encender las alarmas en la City porteña. En un contexto con inflación persistente y las dudas sobre el rumbo económico global, el mercado local observa con atención los movimientos del contado con liquidación, que en las últimas jornadas comenzó a acercarse nuevamente a la barrera de los 1600 pesos.
Frente a este escenario, el titular de Adcap Grupo Financiero, Javier Timerman, aportó su mirada sobre la coyuntura cambiaria y le bajó el tono a las especulaciones sobre una corrida.
“Vivimos en un mundo muy volátil. Y el dólar en Argentina todavía está a los niveles de principio de año con la inflación que hemos tenido”, explicó el analista financiero en diálogo con Radio Rivadavia, señalando que la cotización responde a un atraso lógico frente a la evolución de los precios internos y no a un escenario de pánico generalizado.
“Desde el punto de vista objetivo, no me parece que después de esta subida se esté pasando por una de esas situaciones que hemos vivido antes, donde de repente la gente se empieza a dolarizar manera agresiva”, subrayó.
El fenómeno detrás de esta corrección cambiaria, según el especialista, radica en el agotamiento de las estrategias de inversión en moneda local.
Al respecto, utilizó una figura muy gráfica para describir lo que ocurrió con la divisa en las últimas semanas: “La realidad es que el famoso carry trade, que siempre termina desarmándose, es como el juego de las sillas. En algún momento te quedás sin silla. Mientras tanto bailás. Pero el carry trade, por definición, se termina desarmando”.
A diferencia de lo ocurrido durante la gestión de Mauricio Macri, cuando existía un enorme volumen de capitales internacionales apostando a la tasa en pesos que huyeron ante el primer factor de inestabilidad, la presión dolarizadora actual proviene fundamentalmente de inversores domésticos, señala.
“Hoy en día hay argentinos haciendo carry trade, gente que hace carry trade con poco dinero y que de repente dice ‘che, bueno, ya gané desde enero, ahora es momento de dolarizarme un poco y esperar a ver qué pasa’”, detalló.
Para Timerman, este reacomodamiento local se enmarca además en un panorama internacional sumamente complejo que le dificulta la planificación al equipo económico.
La incertidumbre sobre las tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, los conflictos geopolíticos y las dudas en Wall Street conforman un marco de volatilidad externa que, sumado a las tasas reales negativas en Argentina, invita a la toma de ganancias, pero lejos de configurar una dolarización sistémica o una fuga masiva de capitales.