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El escenario financiero local empezó a mostrar cambios en el corto plazo. El dólar dejó de estar tan estable, la oferta de divisas del agro no termina de consolidarse y las posiciones en pesos pierden atractivo. Dadas esas condiciones, es natural que resurja la pregunta de sí es un buen momento para dolarizar carteras.

Y es que el dólar oficial avanzó en pocos días casi lo que rinde una Letra del Tesoro (Lecap), suficiente para erosionar buena parte del rendimiento acumulado en estrategias en pesos. No hizo falta un salto brusco; más bien alcanzó con un movimiento acotado para alterar la ecuación riesgo-retorno.

Así, en su informe semanal el banco Comafi sostiene que la oferta de divisas del agro se ubicó por debajo de lo esperado para abril, mientras que el tipo de cambio acumuló una suba en pocos días que erosionó el devengamiento de tasas en pesos. En paralelo, IOL advierte sobre señales de agotamiento marginal en el mercado local, en un contexto en el que los portafolios comienzan a incorporar mayor exposición a activos dolarizados.

Sucede que el avance de la campaña agrícola se ubicó entre los más bajos de la última década y eso demoró la oferta de divisas. Aun así, el propio banco señala que la normalización reciente en el ritmo de cosecha podría concentrar una mayor liquidación en mayo y junio. El punto es que el mercado no discute la llegada de esos dólares, sino el timing.

Del lado de los activos en pesos, la dinámica también empezó a cambiar. En las últimas semanas, la curva de tasas dejó de comprimir y mostró una suba cercana a los 3 puntos porcentuales, en un contexto de menor liquidez hacia el cierre de mes.

A la par, las estrategias de carry con bonos ajustados por inflación (CER) llegaron a registrar pérdidas semanales en torno al 3,4% en dólares, lo que expone cómo los movimientos por acotados que sean en el tipo de cambio pueden alterar el rendimiento esperado.

Los portafilios sugeridos para mayo

Este ajuste en la relación entre riesgo cambiario y retorno en pesos también aparece en la lectura de los portafolios sugeridos. El informe de IOL para mayo incorpora una mayor exposición a instrumentos dolarizados, tanto a través de fondos en dólares como de bonos corporativos y soberanos de corto plazo. A eso se suma una presencia relevante de activos internacionales, desde ETFs de Estados Unidos y Europa hasta acciones de sectores defensivos.

IOL destaca que, mientras el contexto global sigue impulsado por el crecimiento de sectores vinculados a la tecnología y la inteligencia artificial, el mercado local mostró un desempeño más débil en abril, con una caída del S&P Merval cercana al 9% en dólares. En ese marco, la diversificación hacia activos externos aparece como una forma de capturar rendimiento sin depender exclusivamente de la dinámica local.

En paralelo, el broker también menciona señales de “agotamiento marginal” en el mercado en pesos. Si bien las tasas se mantuvieron relativamente estables durante buena parte del mes y el Tesoro logró renovar sus vencimientos sin dificultades, el comportamiento de las últimas ruedas sugiere una menor disposición a extender posiciones en moneda local sin cobertura.

Con estos elementos sobre la mesa, el interrogante sobre el carry trade vuelve a ganar espacio. Cabe aclarar que el mercado no sale se trata de manera abrupta ni tampoco se trata de un cambio de régimen, pero sí de una transición.

La suba del tipo de cambio, aunque acotada, mostró que el rendimiento en pesos es más sensible de lo que parecía. Y la demora en la liquidación del agro dejó en evidencia que el equilibrio cambiario depende de factores estacionales.

¿Qué variables sigue el mercado?

Florencia Blanc, Senior Economist de Aldazabal y Cía, señala a El Cronista que el mercado hoy sigue de cerca dos variables clave.

  • Por un lado, la acumulación de reservas: “Si bien el Banco Central continúa como comprador neto en el mercado de cambios, lo cual es una señal positiva, los compromisos de deuda a partir de 2027 lucen exigentes en un escenario sin acceso al financiamiento internacional”.
  • Por otro lado, destaca la evolución de la actividad económica, en particular en los sectores intensivos en empleo. “Esto es relevante por su impacto potencial en la aprobación del Gobierno de cara al ciclo electoral de 2027”, explica.

Cómo recomiendan posicionarse tras el giro del mercado

Al respecto, Elena Alonso, CEO de Emerald Capital, en charla con El Cronista recomienda una estrategia diversificada, más allá del nivel actual de tasas. “Hoy les sugerimos a los inversores tener un mix de activos, no quedarse solo con la tasa, sino sumar cobertura y diversificación”, señala.

En ese esquema, destaca los bonos en dólares de corto plazo. “Me gustan mucho los Bonares 2027 y 2028 (AO27 y AO28), porque ofrecen tasas atractivas y permiten ir capturando rendimientos mensuales”, explica. A su vez, ve valor en los instrumentos ajustados por inflación.

“También me gustan los bonos CER, porque cuando sube el dólar eso impacta en la inflación, y ahí tenés una cobertura natural”.

Sobre el nuevo bono dual con vencimiento en 2029, que ajusta por inflación o tasa Tamar, según cuál resulte mayor, Alonso considera que es una alternativa interesante en el actual contexto.

“Si la macro se sigue acomodando y las tasas empiezan a bajar, el precio del bono puede subir. Hoy cerró con una tasa de inflación más 7 o Tamar más 10, por lo que también te da la posibilidad de salir antes y capturar una ganancia de capital”, detalla.

Para perfiles con mayor tolerancia al riesgo, suma exposición a acciones. “Las energéticas y los bancos son sectores que me gustan para ir incorporando, aunque ahí ya hay que entender mejor la volatilidad del mercado”, advierte.

En el plano internacional, también ve oportunidades en tecnología. “Los Cedear tecnológicos siguen atractivos. Google, por ejemplo, presentó muy buenos resultados y mantiene buenas perspectivas hacia adelante”.

La recomendación de la estratega es combinar instrumentos. “Aprovechar algo de tasa, pero siempre con activos que den cobertura. Si el dólar sube, que parte de la cartera esté protegida. Por eso los bonos ajustados por inflación y este nuevo dual me parecen interesantes dentro de una estrategia balanceada”, concluye.

La recomendación de dolarizar de cara a 2027

Por su parte, Gastón Lentini, asesor de inversiones, comenta que “el Banco Central debería aprovechar este contexto para seguir comprando dólares. Desde nuestra mirada, para un inversor de largo plazo tiene sentido empezar a tomar posiciones dolarizadas en torno a los $ 1400, más allá de que en el corto plazo pueda perderse alguna oportunidad puntual”.

Lentina agrega: “Creemos que hacia la segunda mitad del año la dinámica del tipo de cambio puede cambiar. Empiezan a jugar las expectativas vinculadas a las elecciones de 2027 y, además, habrá factores externos relevantes, como las elecciones de medio término en Estados Unidos y la elección presidencial en Brasil”.

Para los inversores más conservadores, hoy hay una amplia oferta de fondos comunes de inversión en dólares que permiten reducir el riesgo argentino.

Estos instrumentos combinan obligaciones negociables locales con bonos soberanos y corporativos de América Latina, y ofrecen rendimientos cercanos al 5% anual en dólares, es decir, aproximadamente el doble de la inflación esperada en Estados Unidos”, advierte.

En el otro extremo, para perfiles más arriesgados, Lentini destaca que las empresas tecnológicas ya recuperaron los niveles previos al inicio del conflicto geopolítico, “por lo que no consideramos que sea el mejor momento para entrar de forma generalizada”.

Por el contrario, Lentini sí encuentra oportunidades puntuales en casos como Nubank o Mercado Libre, “que todavía no presentaron balances y podrían estar operando con precios relativamente más bajos frente a sus perspectivas”.