La suba del 1% del dólar oficial a $ 1425 trajo como consecuencia un alza del blue del 1% a $ 1435, mientras el MEP y el contado con liquidación tuvieron un alza del 1% a $ 1435 y $ 1484, respectivamente.

Maximiliano Ramírez, director de Lambda Consultores, no ve la suba como un evento aislado, sino como el resultado de varios factores que se venían acumulando.

Atrasado

“Por un lado, veníamos de varias ruedas de bajas y cierta calma cambiaria, y en ese contexto era bastante esperable algún reacomodamiento técnico. Cuando el tipo de cambio se atrasa respecto de la dinámica de precios y expectativas, el mercado tiende a corregir”.

Además, el volumen operado fue alto para esta época del año, lo que muestra que hubo demanda genuina. Empresas e inversores aprovecharon para cubrirse, ya sea por pagos, por renovación de posiciones o simplemente por una estrategia defensiva frente a señales que no terminan de consolidar un escenario de mayor estabilidad.

Licitaciones

También influyeron cuestiones de política financiera. Algunos cambios en la estructura de las licitaciones y en los instrumentos ofrecidos pueden leerse como una señal de menor premio para quedarse en pesos.

“Si el mercado percibe que las tasas reales pierden atractivo o que habrá más liquidez, automáticamente aumenta la búsqueda de cobertura en dólares”.

“En el fondo, el tema sigue siendo el mismo: mientras la inflación continúe en niveles elevados y no haya una señal contundente de convergencia sostenida, el peso tiene dificultades para consolidarse como reserva de valor. Aunque no parece un salto por pánico, sino más bien un ajuste lógico dentro de un equilibrio todavía frágil”, precisa Ramírez.

Pagos de deuda

El economista Mauro Mazza agrega que los pagos de deuda de empresas se sintieron, además del mega pago de u$s 400 millones que tiene que hacer la provincia de Buenos Aires: “Seguirá esta tónica este jueves y el viernes”.

Otro punto es que, con el tipo de cambio mayorista operando a más de 16% por debajo del techo de la banda cambiaria y con tasas reales en pesos que ya no ofrecen el “colchón” de meses anteriores, el margen técnico para sostener el carry trade se achica, según destaca Mariano Ricciardi, CEO de la consultora BDI.

La relación riesgo–retorno empieza a deteriorarse y el diferencial que justifica estar en pesos pierde atractivo. En este contexto, el flujo especulativo tiende a moderarse y el mercado pasa a exigir mayor premio para mantener posiciones en moneda local.

Al ritmo inflacionario

“Hacia 2026, en nuestro escenario base no contemplamos un salto discreto del tipo de cambio, sino una dinámica más alineada al ritmo de la inflación, con deslizamiento nominal gradual".

Incluso, la estacionalidad positiva de la cosecha gruesa podría generar mayor oferta de divisas y presionar transitoriamente a la baja al dólar financiero esos meses, reforzando la idea de un año sin cambios estructurales.

Menos carry

“Pero con menor espacio para estrategias puramente de carry”, concluye Ricciardi, quien acaba de de presentar “JIMI: El perro que te enseña a ahorrar”, el primer libro argentino de educación financiera infantil, desarrollado junto a la editorial Libella y un equipo interdisciplinario de especialistas en literatura infantil, psicopedagogía y psicología.