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Luis Caputo se prepara para una de las licitaciones de deuda más relevantes del año: este viernes buscará renovar vencimientos por $ 16,2 billones, cifra que llegó a ese nivel luego de una serie de operaciones de canje que redujeron el compromiso original de $ 20,2 billones. La magnitud del monto no es el único factor en juego: la operación coincide con el fixing del TZV26, el bono dólar-linked que vence el 30 de junio.

En la antesala de la subasta, los analistas de la consultora 1816 en un informe conocido la semana pasada señalaron que “la licitación de fin de mes no solo es relevante por el tenor de los vencimientos, sino porque el jueves próximo fija valor final el TZV26”, lo que introduce una dimensión cambiaria que trasciende el plano puramente financiero.

Para acotar el impacto sobre el tipo de cambio spot en esa fecha, el equipo económico ejecutó un canje por el cual intercambió u$s 2805 millones de valor nominal del TZV26 —el 57,8% del valor nominal en circulación— por u$s 2561 millones de la Lelink D31L6 y u$s 318 millones del bono TZVD8. Tras la operación, según la consultora, “quedan u$s 2050 millones de TZV26 en circulación, asumimos que todo en manos privadas”.

Qué eligieron los inversores

La preferencia de los inversores fue elocuente: el 89% de quienes participaron eligieron la letra dólar linked con vencimiento a julio 2026, mientras que apenas el 11% restante optó por la alternativa larga con vencimiento en diciembre de 2028. En paralelo, las señales del mercado secundario muestran un clima de cautela.

En 1816 advierten que “la tasa de caución a un día subió a 21% de tasa nominal anual y la curva de tasa fija se aplanó”, mientras que los nuevos duales largos “volvieron a rendir en torno a las tasas de corte de la subasta de la semana pasada”, lo que sugiere que los precios se mantienen sin grandes desvíos respecto de la última licitación. El tipo de cambio, en tanto, el jueves pasado alcanzó “máximos desde febrero en términos nominales”, agregando presión sobre el escenario de corto plazo .

Resta saber qué herramientas desplegará el Banco Central para acotar la volatilidad cambiaria en torno al vencimiento. 1816 recuerda que “en el pasado reciente hemos visto grandes volúmenes negociados de títulos dólar linked, reflejo de ventas del BCRA en el secundario en vísperas de vencimientos de otras Lelink”, lo que anticipa una posible intervención similar. El viernes será el momento de la verdad para el rollover.

Lo que muestra junio

Junio está mostrando en paralelo un intento de resurrección del dólar que acumula un alza de casi 4% en el mes. “No es una suba que preocupe, todo lo contrario: vemos como positivo que el peso no se siga atrasando y recupere algo de terreno. Por el momento, tampoco se lo ve al Gobierno demasiado preocupado por este movimiento, y estimamos que no hubo intervención considerable del Central ni en futuros ni en dólar linked. Tampoco es una suba que sorprenda.

Era esperable que, llegando al tercer trimestre, aumentara la presión cambiaria, en línea con un mercado que suele anticiparse al fin de la cosecha gruesa y la consecuente caída en los flujos de dólares que suele darse en esta época del año”, destaca Miguel Kiguel en su clásico informe del fin de semana.

“Nuestro escenario base es que la presión cambiaria no cederá en el corto plazo. Por un lado, porque todavía no se sintió por completo el efecto de la desaceleración en la liquidación del agro, que sigue en niveles elevados. Y por otro, porque un mundo con tasas más altas y petróleo más bajo seguramente le agregará algo de presión al peso, revirtiendo parte del viento de cola que tuvimos en los últimos meses” agrega.

Cierra Kiguel destacando que, “de cara a las próximas semanas, será clave ir monitoreando cómo siguen las compras diarias del Banco Central y si hay algún movimiento en las tasas de interés. Es razonable esperar que el tipo de cambio continúe convalidando subas graduales, en un proceso de normalización más que de estrés. Por ahora, nuestro escenario sigue siendo el de una suba ordenada del dólar, sin sobresaltos”.

El objetivo oficial está a la vista: despejar el 2027 de vencimientos.