La calma de los mercados financieros y la caída del dólar por debajo de los $ 1400 generó un clima de euforia en los despachos oficiales.
Sin embargo, para Carlos Melconian esa superficie serena esconde corrientes profundas de estancamiento y desajustes técnicos que, tarde o temprano, exigirán una respuesta política distinta.
En diálogo con Radio Rivadavia, el economista lanzó una advertencia en plena euforia cambiaria: la posibilidad de que el gobierno de Javier Milei necesite un “relanzamiento” integral de su plan económico.
El dilema del “veranito” y la estanflación que ve Carlos Melconian
El extitular del Banco Nación fue tajante al separar los resultados financieros del día a día de la “economía de a pie”. Aunque reconoció la tregua cambiaria, se negó a convalidarla como un éxito definitivo. “No quiero comprarme todavía el veranito cambiario. No lo digo ni para asustar ni porque estemos frente a un problema de que se escape. Pero estoy planteando un signo de interrogación”, disparó.
Para el economista, el concepto de “estanflación” (estancamiento con inflación) sigue siendo el título principal de la crisis argentina, un problema que, a su juicio, está lejos de haber sido superado.
Melconian advirtió que los números de la actividad económica y el empleo vienen con rezago y que la euforia financiera no debe nublar el parate del sector productivo: “Ojo con el nivel de actividad, ojo con el tema del empleo. La estanflación no está resuelta”.
La falta de “sangre” en la economía
Uno de los momentos más técnicos de la entrevista giró en torno a la remonetización del país. Willy Kohan planteó que, a pesar de la compra masiva de dólares por parte del Banco Central, la circulación de dinero en la calle no aumenta porque el Tesoro termina absorbiendo esos pesos para financiar su licitación. Melconian asintió con una metáfora biológica: “No aumenta la circulación sanguínea... los glóbulos rojos, dije el otro día. Es exactamente así”.
Según su análisis, este fenómeno impide que la economía real sienta un alivio genuino. Mientras los “profesionales del dinero” venden dólares y el Banco Central emite pesos para comprarlos, la dinámica termina en un circuito cerrado que no llega al consumo ni a la inversión productiva de las pymes.
El conflicto con China y el “antilibro de texto”
Melconian también puso el foco en la apertura económica y la competencia con el gigante asiático, citando ejemplos de empresarios que, tradicionalmente, han defendido el libre mercado pero que hoy se ven acorralados por las reglas de Beijing.
“Qué mejor ejemplo que Galperín. El abanderado de lo nuevo, el tecnológico, el que hizo lo que había que hacer... y también ha ido contra los chinos”, señaló, sumando los reclamos de sectores como Techint y Fate.
Para Melconian, esta contradicción muestra que el Gobierno está operando bajo un “antilibro de texto”, comparando el fenómeno con el proteccionismo de Donald Trump.
“Si los más abiertos, los más tecnológicos, tienen este problema, nosotros no podemos sacar a la cancha al Ministro de Desregulación y al Ministro de Economía que nunca compró ropa en la Argentina... ahí tenemos un conflicto”, advirtió sobre la falta de pragmatismo del gabinete nacional.
“Pragmatismo ex-post” y el peso de los precios relativos
El consultor criticó la secuencia del programa económico, al que definió como un proceso de “prueba y error”. Según su visión, el Gobierno no planea sus movimientos con antelación, sino que reacciona cuando las medidas “chocan resultadistamente”.
“El pragmatismo aquí no es ex-ante, es una cuestión ex-post dado que choca resultadistamente cada cosa que se hace”, explicó. Además, recordó el desafío hercúleo de los precios relativos, como las tarifas de energía: “Este gobierno recibió precios destartalados. Cuando recibís que la luz tiene que subir nueve veces, tenés un fenómeno que corregir”.
En este punto, Melconian comparó la gestión actual con programas históricos como los de Krieger Vasena o Roberto Alemann: procesos largos y tortuosos donde la inflación no cedía y el nivel de actividad no terminaba de repuntar. “La pregunta es si no viene la necesidad de una secuencia diferente, de algo explicitado como corresponde”, sugirió, abriendo la puerta a un cambio de rumbo formal.
El muro de 2027: el año bisagra del Gobierno
Hacia el final de la charla, Melconian puso una fecha en el horizonte que genera escalofríos en los analistas: el año 2027. “El año 27 es tremendo en materia de vencimientos”, recordó. Para el economista, licuar depósitos y deudas mediante el balance del Banco Central y pasarle el costo al Tesoro con las LeCap es un “mamarracho” que no resuelve el problema de fondo.
“Nadie quiere volver a lo anterior, nadie está pidiendo la vuelta a lo anterior”, aclaró Melconian para despejar dudas sobre su postura política, pero cerró con una pregunta retórica demoledora para el relato oficial: “¿Esto es palabra sagrada porque Dios nos mandó a los tres tipos que la saben lunga y es esto o nada, o hay alternativa a esto? Si no, esto va a ser muy largo y tortuoso”.
De este modo, y una vez más, Melconian se consolida como la voz crítica más potente dentro del espectro promercado, exigiendo que la gestión de Milei pase de la fase de “supervivencia financiera” a una de “organización económica” antes de que el costo social y el atraso cambiario terminen por desgastar la esperanza de la sociedad.