Manuel Beaudroit es CEO y cofundador de Belo, una de las app financieras líderes en la Argentina, sobre todo en el manejo de criptos. En marzo cambió su estrategia con respecto al cashback, la devolución del 2 al 21% que otorgaban a sus usuarios por utilizar su tarjeta prepaga, pasando a un régimen en el que sólo aplica a las compras con criptomonedas.
Esa decisión generó quejas de muchos de sus usuarios. "Creo que cometimos el pecado original de sobre incentivar a los usuarios a usar el producto a través del cashback", asegura, un mes después, en diálogo con El Cronista.
"No queremos ser un banco. Sí queremos dar servicios financieros y ser la principal cuenta que la gente nativa digital elija".
"Me parece que el valor está por encima de los incentivos y si el producto es lo suficientemente valioso el incentivo no es necesario", agrega.
-Muchos exchanges dieron cashback y después dieron marcha atrás. ¿Fue un error de la industria ofrecerlo?
-Hay un sesgo de "esto no me va a pasar a mí" o "yo soy diferente". Por el otro lado, las instituciones financieras tradicionales no te dan nada. Creo que un buen nivel de incentivos está bueno para ir generando cierta tracción pero eso tiene que estar alineado con el objetivo que tenés por delante. Lo peor que te puede pasar es tener un incentivo lo suficientemente grande que desvirtúe el objetivo o que atraiga gente que no es tu público. Yo entiendo que si te saco el cashback te podés enojar porque estabas teniendo un beneficio sobre el uso del producto. Pero es nuestra responsabilidad de tomar esas decisiones duras, que incluso pueden ir en contra de nuestro negocio muchas veces en el corto plazo. Lo importante es alinear el producto a tu visión y a lo que tu usuario objetivo te está solicitando.
-¿Bajó la cantidad de uso de la tarjeta luego de reformular el cashback?
-Sí, obvio. Pero por otro lado pudimos identificar quiénes eran nuestros usuarios core. En redes sociales está este ruido de "esto es el fin de Belo", pero los usuarios que dejaron de operar son los que venían por el incentivo, no por el valor del producto final.
"Hay gente grande, arriba de 70, jubilados, que usan mucho el producto. Están volcando su jubilación a monedas estables, a Bitcoin, muchas veces porque sus nietos le dicen que pasen algo de la jubilación acá".
-¿Hacia dónde va Belo? ¿Quieren ser un neobanco?
-Nuestra misión es que la gente pueda vivir en cripto todos los días. No queremos ser un banco. Sí queremos dar servicios financieros y ser la principal cuenta que la gente nativa digital elija. Creemos que cripto es la mejor infraestructura para que esto suceda porque no tiene fronteras. El desafío está en cómo vas armando el producto para que realce justamente el valor y puedas abstraer la dificultad y la fricción tecnológica que tiene. De acá a cinco años Belo debería cambiar rotundamente. Mi objetivo es que Belo, en algún punto, se canibalice a sí mismo. Estamos trabajando en que el concepto de híper bitcoinización sea realidad porque eso va a generar personas mucho más soberanas financieramente.

-Las remesas son un negocio muy potente en muchos países del mundo, México, Venezuela, Cuba, y también en el mundo cripto porque no hay fronteras. ¿Están pensando fortalecer esa vertical de negocios?
-Es parte del uso nativo de la tecnología. Hoy los usuarios lo hacen y nosotros no nos damos cuenta. Y está bien que suceda así. Belo está abierto en 136 países, incluidos México, Venezuela, Argentina, Nigeria, Perú, Chile, Colombia, Brasil. Hoy nuestro segundo mercado es El Salvador. La gente envía Bitcoin via lightning network, la cambia a Tether, una moneda estable contra el dólar, y tienen una forma de tener una remesa estable con el bajo costo y la velocidad que te da Bitcoin. Eso ya está sucediendo. La respuesta concreta es: sí nos interesa. Es un rubro que tardará en evolucionar, va a estar mucho más atado de las experiencias de las nuevas personas que hacen remesas, que sí usan cripto todos los días.
"El dólar Qatar fue un desastre. Que haya dos dólares, uno de $ 200 y el otro de $ 400. Pongámonos de acuerdo y que haya dos, porque realmente es muy difícil. Muchas veces el regulador no se da cuenta de la carga administrativa que conlleva esto".
-¿Cuál es el rango etario de los usuarios de Belo?
-Abrimos cuentas de los 13 años en adelante. Hoy los usuarios de Belo van de 13 a 90 años. Obviamente hay una distribución muy grande entre los 20 y 35, 40 años. Pero lo llamativo es que hay gente grande, arriba de 70, jubilados, que usan mucho el producto. Están volcando su jubilación a monedas estables, a Bitcoin, muchas veces porque sus nietos le dicen que pasen algo de la jubilación acá. Hay algo que me dijo una persona con la cual tengo conversaciones: esas personas mayores de edad vivieron todas las crisis de Perón en adelante. Ellos entienden el valor subyacente de una tecnología como Bitcoin. Entienden que nadie les puede meter la mano en la lata.

-Que la macroeconomía argentina esté tan rota hace tanto tiempo, ¿es una oportunidad para que cripto siga creciendo en el país?
-Sí, coincido que está rota. Cuando no tenés seguridad jurídica ni fiscal, no sabés si salís a la calle y volvés, no sabés si podés dejar tu guita y la vas a obtener, todo eso forma en ser un individuo naturalmente resiliente a un montón de crisis. Y ahí creo que Bitcoin y critpo en general son grandes herramientas de resiliencia. Tener un activo que está totalmente descentralizado, que no está al alcance de ninguna entidad para ser regulado y prohibido, tiene un montón de atributos. Y ni hablar del tema de la confiscabilidad. Vos tenés tu Bitcoin y nadie te lo puede sacar, sobre todo con todo lo que fue el 2001 y jubilaciones en 2009. Para mí tiene un montón de valor eso. La gente lo entiende más desde el pragmatismo.
-¿Cuántos problemas operativos generaron los tipos de cambio diferenciales, el dólar Qatar y el cupo de u$s 300 dólares? ¿Qué quejas tuviste de los usuarios?
-El dólar Qatar fue un desastre. Básicamente porque primero había que entenderlo. Después eso lo tenés que programar. Y después tenés que explicárselo al usuario. Si el pibe se pasa un dólar del cupo, automáticamente tiene un retroactivo. La experiencia termina siendo muy mala. Vos le decís: "mirá no es problema mío, yo simplemente estoy acatando la ley". Tratemos por lo menos de simplificar. Que haya dos dólares, uno de 200 y el otro de 400. Pongámonos de acuerdo y que haya dos, porque realmente es muy difícil. Muchas veces el regulador no se da cuenta de la carga administrativa que conlleva esto. Te están sacando de foco todo el tiempo y eso tiene un costo operativo, cognitivo y financiero muy grande que después se refleja en la calidad del producto que salís a ofrecer y en el costo que afronta el usuario. Estamos empezando a sacar un producto para empresas y no podemos hacerlo bien por todos los diferentes entramados fiscales que hay en las distintas provincias. Es peor que armar una inteligencia artificial, esto es rocket science. Tenés que armar los cálculos de cuánto tenés que retener a cada empresa de acuerdo a dónde está localizada. Es una locura, es anti desarrollo.
"Estamos empezando a sacar un producto para empresas y no podemos hacerlo bien por todos los diferentes entramados fiscales que hay en las distintas provincias".
-En las últimas semanas, ante la volatilidad en Wall Street, subieron dos activos: el oro y el Bitcoin. ¿Qué es Bitcoin: refugio de valor, un medio de intercambio, unidad de cuenta?
-Unidad de cuenta es más difícil porque es volátil en su cotización. Lo veo mucho más como un refugio de valor, no por lo nominal de cuántos dólares es, sino porque es un activo inconfiscable. Aunque está teniendo una correlación con el mercado, es un activo que te protege de la macro global geopolítica. Muchos hablan de la decadencia del dólar. China está cerrando acuerdos con todo el mundo para usar el yuan como moneda de comercio internacional. Hay que ver si China es la mejor opción para reemplazar a Estados Unidos porque no deja de ser un régimen totalitario, comunista, donde las libertades individuales no existen. Hay algunos que dicen que Bitcoin es la nueva moneda de intercambio global, porque no es de nadie. No sé si estamos ahí todavía. Pero está bueno que empiece a formar parte de esa discusión.
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