Para JP Morgan, la Argentina necesita cumplir tres condiciones para volver a ser considerado mercado emergente: levantar definitivamente los controles de capital, consolidar un régimen cambiario previsible y garantizar reglas de juego estables y accesibles para el inversor global. Ese es el eje conceptual que atraviesa la sexta edición del Manual del País Argentina. El banco reconoce que hay avances relevantes, pero el upgrade de categoría depende de resolver esos frentes.

Con las proyecciones para 2026 y tras las elecciones legislativas de 2025, el banco de inversión expone un panorama cada vez más optimista a medida que las reformas y la inversión pasan al centro de la escena.

Para el gigante de Wall Street, la Argentina entra en 2026 con un panorama político más claro y un mandato reformista más sólido tras las elecciones de medio término de octubre.

“El resultado confirmó un amplio respaldo al presidente Javier Milei, con su coalición obteniendo más de un tercio de las bancas en ambas cámaras y elevando su participación desde aproximadamente 28% a 42% en Diputados y de 18% a 33% en el Senado, reduciendo el riesgo de impeachment y mejorando la gobernabilidad”.

Desde entonces, plantea el documento, el Congreso aprobó el presupuesto 2026, la Ley de Presunción de Inocencia Fiscal y una reforma laboral para reducir costos y fomentar el empleo formal.

En un apartado del extenso documento titulado “No es tarde para posicionarse: una visión constructiva para 2026” JP Morgan sostiene que la confianza mejoró desde octubre, impulsando un fuerte rebote del MSCI Argentina (+63,5% en ese mes), aunque el índice cerró 2025 con una caída de 5,7% y rezagado frente a la región.

Y advierte: “El riesgo país se comprimió (EMBI cerca de 600 bps desde ~2.700 en 2023), y el peso se mantuvo estable tras las elecciones. La aprobación del gobierno se mantiene por encima del 40%, y la combinación de superávit fiscal, menor riesgo y reformas debería sostener la recuperación de ganancias y el upside de valuaciones en 2026”.

Para el banco, desde las elecciones, la dinámica de flujos explica la brecha entre acciones y bonos: “El equity argentino quedó prácticamente plano en dólares, rezagado frente a LatAm y la deuda soberana”. Con bonos en 70–80 centavos por dólar y riesgo país en torno a 600 bps, la lectura es que las acciones están baratas más que los bonos caros.

Entonces, el principal factor son los flujos: “Los pares regionales recibieron fuertes entradas pasivas, mientras Argentina como mercado standalone quedó afuera”.

El próximo catalizador clave sería una reclasificación de MSCI, que podría devolver al país al radar de los inversores.

Para el coloso bancario, el mercado argentino tiene un driver potencialmente decisivo: la reclasificación a mercado emergente por parte de MSCI.

Según JP Morgan ese evento podría canalizar alrededor de u$s 2300 millones en flujos pasivos hacia acciones locales, en un contexto donde el equity todavía no refleja plenamente la mejora macro que ya sí capturó la deuda soberana.

Hoy Argentina permanece como mercado standalone, fuera de los principales índices globales, lo que implica una exclusión casi total de los flujos pasivos que sí reciben otros países de América Latina. Ese factor explica, en parte, la brecha reciente entre bonos y acciones, por lo que considera que “el equity sigue rezagado en términos relativos”.

Para el banco, una eventual reclasificación no solo implicaría el ingreso de capital automático vía ETFs e índices, sino también un cambio en la percepción de riesgo y en la profundidad del mercado.

El flujo estimado de u$s 2300 millones sería exclusivamente pasivo, pero históricamente este tipo de eventos también suele gatillar reposicionamientos de fondos activos que buscan anticiparse o acompañar la nueva ponderación.

En ese escenario, el impacto no sería homogéneo. El documento identifica un grupo acotado de acciones que concentrarían la mayor parte de los flujos por su liquidez y capitalización.

Entre ellas se destacan YPF, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Vista Energy, Transportadora de Gas del Sur y Pampa Energía. Se trata, en esencia, de los nombres más representativos del mercado argentino y los únicos con escala suficiente para absorber flujos institucionales relevantes.

En paralelo, el banco pone el foco en la infraestructura de mercado y la transparencia regulatoria. La disponibilidad de información en inglés, la estabilidad de las reglas de juego y la reducción de trabas operativas para inversores institucionales son variables que MSCI sigue de cerca en su evaluación de accesibilidad.

Otro factor clave es la consistencia política. El proceso de reclasificación no se define en meses sino en años, y exige evidencia de continuidad en las reformas más allá del ciclo electoral.

En ese sentido, las elecciones presidenciales de 2027 aparecen como un punto de validación crítico para cualquier decisión de MSCI.

Por timing, el escenario base del informe es claro: si Argentina logra sostener el rumbo y MSCI inicia el proceso de consulta durante 2026, la reclasificación podría concretarse entre 2027 y 2028.